9 de mayo de 2013 / 01:28 p.m.

 

Eritrea ha encarcelado a "al menos diez mil presos políticos" desde que consiguió formalmente su independencia de Etiopía hace veinte años, denunció hoy Amnistía Internacional (AI).

En un informe divulgado con motivo del vigésimo aniversario de la independencia de Eritrea, que se cumplirá el próximo 24 de mayo, AI condena la "represión rampante" que ha ejercido el Gobierno del presidente Isaias Afewerki, que ha dirigido el país desde 1993.

Actualmente, subraya Amnistía, Eritrea ""es un país en el que los derechos humanos se violan sistemáticamente. No hay prensa independiente, ni partidos políticos de oposición, ni sociedad civil. Sólo cuatro religiones son reconocidas por el Gobierno"".

El documento, titulado ""Veinte años de independencia, pero todavía sin libertad"", detalla que miles de prisioneros políticos han sido ""detenidos sin cargos en unas condiciones atroces inimaginables"".

""El Gobierno ha utilizado de forma sistemática la detención arbitraria sin cargos para aplastar a la oposición, silenciar a todos los disidentes y castigar a quien rechace las restricciones represivas que impone sobre la vida de la gente"", afirma Claire Beston, investigadora de AI para Eritrea.

""Veinte años después de las eufóricas celebraciones de la independencia -asevera Beston-, Eritrea es uno de los países más represivos, herméticos e inaccesibles del mundo"".

En la mayoría de los casos, las familias de los presos, entre los que figuran periodistas, devotos de religiones prohibidas y ciudadanos que intentan huir del país, ""no son informadas de su paradero y, a menudo, nunca vuelven a saber nada de sus familiares tras su arresto"", según la organización pro derechos humanos.

AI asegura haber recibido "muchos informes" de muertes en las cárceles ""como resultado de las torturas, las horrorosas condiciones o el suicido"", y precisa que ""hay una amplia red de centros de detención en Eritrea. Algunos son conocidos y otros, secretos"".

Además, numerosas prisiones usan celdas subterráneas y contenedores marítimos de metal para encerrar a los reclusos, en unas condiciones de calor extremo, suciedad y escasez de comida y agua potable.

Para acabar con el problema, Amnistía pide al presidente eritreo ""la liberación inmediata de todos los presos de conciencia detenidos por el ejercicio pacífico de sus derechos a la libertad de expresión, opinión, asociación, religión o pensamiento"". Eritrea se independizó formalmente de Etiopía en 1993, tras una guerra de treinta años.

EFE