Agencias
6 de agosto de 2013 / 11:55 p.m.

 

Rosario • Al menos ocho personas murieron, 61 resultaron heridas y 19 están desaparecidas a causa de una fuerte explosión por una fuga de gas que dejó hoy en ruinas un edificio céntrico de Rosario y estremeció a la tercera ciudad argentina.

"Hay 8 muertos. La búsqueda entre los escombros seguirá toda la noche. Hay una lista de 19 personas cuyas familias denunciaron que no se han reportado", dijo en rueda de prensa Mónica Fein, alcaldesa de la ciudad, a 310 Km al norte de Buenos Aires.

La fiscal de instrucción de turno de Rosario, Gabriela Argüelles, confirmó la cifra de fallecidos, que podría aumentar ya que todavía hay personas desaparecidas que podrían estar atrapadas entre los escombros.

El ministro de Salud de la provincia de Santa Fe, Miguel Ángel Cappiello, explicó que los heridos han sido trasladados a cuatro hospitales de Rosario, donde están siendo atendidos, en su mayoría, de fracturas múltiples, politraumatismos y contusiones.

Los heridos por el estallido suman "61, tres de ellos en grave estado", dijo en la conferencia Leonardo Caruana, secretario de Salud de Rosario, un rico polo agroexportador de 1.1 millón de habitantes. Centenares de bomberos y socorristas buscaban al anochecer a gente atrapada entre los escombros del edificio de 60 apartamentos, incluso "con perros adiestrados", dijo la alcaldesa Fein.

"Los vecinos habían denunciado una fuga de gas", afirmó la jefa comunal, aunque, matizó, "será la Justicia quien deberá determinar los motivos". La edificación consistía en tres cuerpos, uno con vista a la calle de diez plantas, otro en el medio "de 9 plantas que se derrumbó por completo" y un tercero atrás también de diez pisos, precisó la alcaldesa.

El estallido ocurrió a las 09:30 (hora local, 12:30 hora GMT) y causó un temblor que pudo sentirse a centenares de metros a la redonda en el centro de Rosario.

"Esto es impresionante, nunca vi algo así en Rosario, me recuerda las imágenes de la AMIA", dijo a AFP Germán Martínez, de 40 años, empleado en una oficina vecina, en referencia al atentado que destruyó la mutual judía argentina en Buenos Aires en 1994 con un saldo de 85 muertos y 300 heridos.

A dos mil metros a la redonda del lugar se evacuó a la población, incluidas once escuelas, por la imposibilidad de cortar de inmediato el suministro de gas en el edificio, en medio de escenas de pánico.

"Es tremendo, se me pone la piel de gallina, parece una guerra, no estamos acostumbrados a esto nosotros acá", dijo conmovido Martínez, al contar que se veían vidrios y mampostería colgando desde las ventanas de los edificios por efecto de la onda expansiva.

Entre los heridos hay al menos un niño pequeño que sufrió traumatismo de cráneo, dijeron fuentes médicas. "Es la peor tragedia en la historia de Rosario", dijo el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti.

Bonfatti exhortó a los partidos políticos a "suspender la campaña para las elecciones primarias" del domingo próximo, con miras las legislativas nacionales del 27 de octubre. La secretaría de Salud rosarina decretó la emergencia sanitaria y afectó al operativo a todos los profesionales y personal del sector.

"Por la magnitud del suceso se puede generar un colapso del edificio", dijo el director de Defensa Civil, Raúl Reinone. Agentes de Defensa Civil pudieron rescatar a sobrevivientes a través del techo de un supermercado vecino.

El contrafrente del edificio se derrumbó y desde la calle se podía ver el interior de los departamentos y los balcones destrozados. Una lluvia de vidrios, escombros y mampostería cayó sobre la calle en una transitada zona comercial donde hay varias escuelas y bancos.

"En una imagen muy rara de un edificio desnudo al que sólo se le ve la estructura,. La onda expansiva se llevó 'puesta' (arrasó) las paredes", dijo a AFP Orlando Verna, de 48 años, que vive a unos 500 metros. Verna dijo que al bajar de su casa se encontró "con mucho escombro en la calle. A mi alrededor los edificios de la zona estaban todos con los vidrios rotos".

Tras la explosión, la gente corría huyendo del lugar o lloraba mientras miraba la escena con incredulidad, agregó Martínez. Una posible nueva explosión fue descartada por técnicos del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y de la empresa distribuidora Litoral Gas, de capitales belgas y argentinos.

En declaraciones a la agencia oficial Télam, el interventor del ENARGAS, Antonio Pronsato, precisó que "apenas se despeje la zona comenzará el peritaje técnico para determinar las causas y con ello las responsabilidades".

"Además toda la sede regional del ENARGAS está trabajando y apenas haya resultados de los análisis se empezará a dilucidar qué tipo de responsabilidades caen sobre Litoral Gas", explicó Pronsato.

En ese sentido, la Fiscalía ha ordenado la intervención del sistema informático de la empresa distribuidora para comprobar si algún vecino realizó alguna llamada denunciando una fuga de gas antes de la explosión.

El portavoz de Litoral Gas, José María González, apuntó a la posibilidad de que "el gas se haya concentrado en un ambiente cerrado y por eso no fue percibido por los habitantes de los edificios siniestrados". "Si un equipo pierde gas dentro de un ambiente cerrado es muy difícil notarlo desde afuera hasta que la concentración es muy peligrosa", indicó González a Télam.

Hasta el lugar de los hechos viajaron el ministro argentino de Defensa, Agustín Rossi, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, quienes expresaron su "solidaridad con todos los afectados y los familiares de las víctimas" en nombre del Gobierno nacional.

Rossi y Berni se trasladaron a Rosario acompañados por un grupo de la Policía Federal especializado en la búsqueda y rescate de personas, y anunciaron que 500 gendarmes se encargarán de realizar tareas de vigilancia y asistencia en la zona afectada.