23 de junio de 2013 / 05:00 p.m.

Tirana, Albania • Albania celebró hoy una jornada de reflexión ante las elecciones parlamentarias del domingo, a las que el candidato de la oposición, el socialista Edi Rama, acude como favorito de las encuestas para ocupar el cargo de primer ministro. El presidente albanés, Bujar Nishani, pidió hoy en un mensaje a los albaneses que acudan mañana a las urnas "respetando el orden y los procedimientos de votación".

Albania, el país más aislado durante la etapa comunista, y uno de los más pobres de Europa, aún no ha solucionado el nudo gordiano para celebrar unas elecciones normales, limpias y aceptadas por el partido perdedor.

Los partidos políticos organizaron ayer sus mítines finales en diferentes ciudades del país poniendo así fin a una larga campaña electoral, que transcurrió sin relevantes actos violentos, pero en un clima de alta tensión política.

Líderes del gubernamental Partido Democrático (PD) se dirigieron anoche a sus miles de simpatizantes reunidos en la plaza "Nene Tereza" de Tirana, mientras que el opositor Partido Socialista (PS) organizó dos mítines paralelos en Shkodra y Vlora, las mayores ciudades del norte y sur de Albania, respectivamente.

"Su voto será un voto por el bienestar, la victoria será para sueldos y pensiones más altos, para empleos para todos los albaneses", prometió el primer ministro saliente, Sali Berisha, una de las figuras dominantes de la transición democrática, que aspira a ganar un tercer mandato.

Berisha prometió ante miles de simpatizantes hacer que el país ingrese en la Unión Europea en caso de lograr la victoria. "Juntos vamos a convertirnos en la parte más bonita del jardín en el sureste de Europa", lanzó a la multitud reunida en la plaza central en un mitin que marca el final de la campaña electoral. La multitud agitaba banderas albanesas y estadunidenses, principal aliado de este país de los balcanes.

Durante la campaña, Berisha, de 69 años y que ha dominado el panorama político durante más de 20 años, prometió un aumento del 6% en los salarios y las pensiones, una medida que entrará en vigor después de las elecciones. El desempleo afecta a un 14% de la población, pero, según la oposición, esta tasa es superior al 40% en las regiones del norte de este pobre país de los Balkanes.

La deuda del país alcanzó el 62% del PIB y el crecimiento económico en 2012 fue de sólo el 1.5%. El rival de Berisha, Edi Rama, de 49 años, líder del PS y antiguo alcalde de Tirana, solicitó el apoyo del electorado para "resucitar y liberar el país del pasado", y poner fin a la ruina económica y a los saqueos de los actuales "gobernantes corruptos".

Durante su campaña, Rama, que no duda de su victoria el domingo, advirtió contra las irregularidades en el padrón electoral y las supuestas maniobras de la derecha para comprar los votos de los electores.

"Espero con fuerza que las elecciones no serán manipuladas (...), pero estas elecciones no se parecen a las que deben tener un país miembro de la OTAN, que aspiran a ingresar en la UE", dijo. "Con este tipo de declaraciones, la oposición intenta justificar su próxima derrota electoral", respondió Berisha, quien busca un tercer mandato.

Rama, líder del Partido Socialista desde 2005, instó a los votantes a "pasar la página de la corrupción y la pobreza" del régimen de Berisha.

Las encuestas dan una ventaja a la coalición de izquierda dirigida por los socialistas de Rama, con un 51 % de los votos, frente al 45 % que obtendrían las fuerzas conservadoras, porcentajes que no tendrían una correlación idéntica a la hora de repartir los 140 escaños dado el complicado sistema electoral proporcional.

Además, las irregularidades con las listas de votantes, la facilidad de la falsificación de los carnés de identidad, presiones contra los empleados públicos, la posible compra de los votos, y una experiencia negativa en el recuento de votos podrían ensombrecer el resultado final.

A estos problemas se le añade el funcionamiento precario de la Comisión Central Electoral (CEC), con solo cuatro en lugar de siete miembros, al renunciar tres miembros pertenecientes a la oposición, lo que hace imposible el quórum necesario para la toma de decisiones como la certificación del resultado final electoral. Ambas formaciones de la derecha e izquierda se manifiestan convencidas de la victoria y descartan la pérdida.

"El carácter democrático de las elecciones estará comprometido en tanto que el CEC no sea percibido por los albaneses como un organismo imparcial", han advertido los representantes del Consejo de Europa que han visitado Tirana.

"La victoria está en nuestras manos y no la dejaremos escapar", declaró Ilir Meta, líder del Movimiento Socialista para la Integración (LSI), que abandonó la coalición gobernante de Berisha para aliarse en esas elecciones con los socialistas. Por su parte, Berisha no pone en duda de que "está llegando la hora de la victoria".

Bruselas ha dicho claramente que estos comicios deben ser limpios y honestos para que el país pueda conseguir el estatus de candidato a la Unión Europea (UE), rechazado tres veces desde 2009. Para vigilar el proceso electoral estarán desplegados en todo el país unos nueve mil observadores internacionales y nacionales, entre los que figuran 400 de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

"Los dirigentes albaneses tienen una responsabilidad compartida (...), crear las condiciones para que los resultados de la elección sean aceptados por todos", han advertido la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, y el Comisario de Ampliación, Stefan Fule. Pero los analistas temen lo contrario.

"Los problemas surgirán (...) cuando se haga el conteo de votos. Todo dependerá de cómo los partidos controlarán las elecciones y el proceso electoral", ha señalado el analista Lutfi Dervishi.

Dos años después de las anteriores legislativas, en enero de 2011, cuatro personas fueron muertas por disparos de la guardia nacional, durante una manifestación opositora contra el gobierno.

Más de 3.2 millones de votantes deben elegir 140 diputados por un período de cuatro años entre más de siete mil candidatos. El sistema electoral es proporcional. En 2009 Albania se hundió en una crisis política debido a que la oposición se negó a reconocer los resultados de las elecciones legislativas.

Esto frenó el acercamiento de Albania, que aspira a integrar la Unión Europea, con Bruselas, que ya ha rechazado dos veces otorgarle la condición de candidato a la adhesión. El jefe de la misión de la UE en Tirana, Ettore Sequi, subrayó que el desarrollo de las elecciones "en conformidad con las normas europeas" era de una "importancia crucial" para Albania.

Según los últimos informes de Transparencia Internacional y Freedom House, Albania ha dado pasos atrás en la lucha contra la corrupción y en la consolidación de las instituciones democráticas, mientras que el desarrollo económico se ha ralentizado al 1.6 % y la tasa oficial del paro gira en torno al 13 %.

EFE