27 de junio de 2013 / 01:30 p.m.

Lisboa• La huelga general contra la política de austeridad del gobierno conservador de Portugal registraba hoy una fuerte incidencia en los servicios nocturnos de transportes y limpieza urbana, según portavoces sindicales.

Los dirigentes de los dos grandes sindicatos lusos abrieron la jornada de protesta con piquetes y mítines en instalaciones del metro, los bomberos y los servicios municipales de recogida de basuras de la capital.

Arménio Carlos, secretario general de la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP, comunista), y Carlos Silva, líder de la Unión General de Trabajadores (UGT, socialista) encabezaron los piquetes que recorrieron durante la madrugada varios centros de trabajo de Lisboa.

En Oporto, la segunda ciudad lusa, los sindicatos abrieron la huelga en la principal estación de trenes, servicio en el que se espera alta adhesión al paro porque la empresa estatal que los gestiona no ha garantizado servicios mínimos.

El principal cuartel de bomberos de la capital, la central del metro y de los servicios municipales de limpieza así como varios hospitales públicos registraron las primeras adhesiones a la huelga, convocada por las dos grandes centrales sindicales.

Según los portavoces de la CGTP y la UGT, que suman mas de un millón de afiliados en un país que apenas supera los diez millones de habitantes, el respaldo a la huelga fue generalizado en esas instituciones, así como en los ferrocarriles y la recogida de basuras de los principales núcleos urbanos.

Armenio Carlos proclamó que esta es una protesta "por el derecho al trabajo y a un trabajo con derechos" y responsabilizó al Ejecutivo conservador luso de haber destruido más de 300 mil empleos con las medidas de austeridad aplicadas en los dos últimos años bajo el rescate financiero de Portugal.

Carlos Silva también cargó contra el gobierno e instó a convertir la jornada en "una muestra de rechazo a las políticas de austeridad", a las que responsabilizó del sufrimiento que padecen los portugueses.

La huelga general de hoy es la cuarta convocada desde que Passos Coelho asumió el poder hace dos años y la tercera que organizan juntas las dos grandes centrales sindicales desde la instauración de la democracia en Portugal, con la revolución de 1974.

El secretario general del Partido Comunista, Jerónimo de Sousa, se sumó a los actos a favor de la huelga y criticó las afirmaciones, ayer, de Passos Coelho, que abogó por "más trabajo y menos huelgas" en su país.

El dirigente comunista subrayó que la protesta de hoy se debe precisamente a la falta de trabajo en Portugal, cuya tasa de desempleo, que ronda el 18 %, es la más alta que recuerdan sus habitantes.

La CGTP y la UGT esperan que la huelga general de hoy se convierta en una muestra de repudio al Ejecutivo que le obligue a dar un giro en su política económica.

Pero Passos Coelho ya adelantó su intención de seguir adelante con los recortes presupuestarios de 4.700 millones de euros exigidos para los próximos dos años por la UE y el Fondo Monetario Internacional en el marco de su programa de asistencia financiera a Portugal.

Desde un centro de recogida de basuras de Lisboa, Silva recordó al primer ministro que la huelga es un derecho constitucional y que los discursos propios de los tiempos de la "esclavitud" no son adecuados a la democracia que tiene Portugal desde hace cuatro décadas.

Silva y Carlos coincidieron en algunos de los locales donde acudieron a promover la huelga, aunque lo hicieron de forma separada.

Las dos centrales sindicales solo han organizado juntas otras dos huelgas generales la de 1988 y la de 2011, también contra Passos Coelho.

La UGT ha convocado dos paros nacionales desde que en junio de 2012 llegó al poder el Ejecutivo conservador y empezó a aplicar las medidas de austeridad del rescate.

Por su parte la CGTP ha organizado tres huelgas, además del paro de hoy, para protestar contra la política económica del primer ministro.

Carlos destacó que el objetivo de la protesta es defender del trabajo y cifró en millón y medio los portugueses que no lo tienen ni reciben ayudas por el continuo cierre de empresas y los recortes al sistema de protección social.