EFE
22 de junio de 2013 / 07:38 p.m.

Estambul • Varias decenas de miles de personas fueron agredidas nuevamente hoy cuando se congregaron en la emblemática plaza de Taksim, enarbolando banderas de la red de Solidaridad con Taksim y claveles rojos para conmemorar que se cumple una semana desde el violento desalojo del adyacente parque Gezi, aún acordonado.

"En todas partes Taksim", "En todas partes resistencia","La lucha vuelve a empezar", "Tayyip dimisión", son algunos de los eslóganes que gritaban los manifestantes mientras bloqueaban el tráfico en la plaza, constató Efe hacia las 16.30 GMT de este sábado.

Poco después tiraban al aire sus claveles dando lugar a una espectacular lluvia de esas flores, mientras abarrotaban la plaza y los antidisturbios mantenían acordonado el parque de Gezi para evitar el acceso al epicentro de las protestas, iniciadas como una manifestación ecologista.

Así, bajo la vigilancia de la policía, los manifestantes, en su mayoría jóvenes, desafiaban la consigna expresa del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, de que "Taksim no es un lugar para reunirse", que hoy reiteró en un mitin en la ciudad norteña de Samsun, bajo el lema "Respeto a la voluntad popular".

Según la cadena NTV, el primer ministro insistió en defender la actuación de su gobierno frente a las protestas y reiteró que detrás de las mismas hay conspiraciones extranjeras y manejos del "lobby financiero".

Dijo además que las protestas han dañado la economía de Turquía, al reducir el turismo, un hecho que presentó como evidencia de que los manifestantes actúan en contra de los intereses de la nación.

"Ellos pueden lanzar millones de tweets, pero nosotros romperemos este juego con pronunciar una sola vez la fórmula 'En el nombre de Dios' (la frase esencial del Islam)", aseguró el jefe de Gobierno ante varios miles de simpatiza

El Ministerio de Exteriores turco ha convocado hoy al embajador alemán en Ankara, Eberhard Pohl, quien acudió a la cita y, según los medios locales, para tomar nota del descontento de Ankara con la postura de Berlín, que ha criticado la violencia policial en las manifestaciones que se suceden desde hace casi cuatro semanas en Turquía.

El Gobierno turco había expresado ya ayer su "decepción."

Ayer, el ministro de Asuntos Europeos turco, Egemen Bagis, difundió un comunicado de prensa en el que señala su "decepción" por la negativa alemana de abrir un nuevo capítulo en las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea (UE).

Alemania tomó esa decisión en rechazo a la manera en la que el Gobierno de Erdogan ha gestionado las protestas, en las que, desde el inicio de su represión violenta el 31 de mayo, murieron cuatro personas y otras varios miles resultaron heridas.

Hoy, un juzgado de Ankara ha decretado prisión preventiva para 23 detenidos en las manifestaciones, bajo acusación de haber promovido actos violentos.

Mientras, en Estambul, los manifestantes insisten en su actitud pacífica para lograr sus objetivos y muestran una creciente creatividad en el diseño de sus protestas, que parece haber causado una retirada parcial de los adoquines y gases lacrimógenos para dar paso a flores y abrazos.

Para la tarde de hoy se habían convocado en Taksim con claveles rojos para conmemorar la última carga policial violenta en la ciudad del Bósforo hace una semana, bajo la consigna de acudir sin pancartas ni enseñas de partidos o agrupaciones políticas.

En la víspera, un grupo de chicas se manifestó en la misma plaza, aún bajo fuerte vigilancia policial, con carteles en los que se leía "Abrázame", una invitación aceptada por numerosos transeúntes, así como por los "ciudadanos de a pie", las personas que a todas horas se manifiestan de manera inmóvil y silenciosa en este espacio público.

El evento siguió a una concentración feminista en la plaza, en la que un centenar de mujeres se manifestaban en silencio, pero con hojas pegadas al cuerpo en los que se leía "Al menos tres parques", "Al menos tres barricadas" o "Al menos tres amantes",

Expresaban así un humorístico rechazo a la consigna del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, que ha pedido reiteradamente que cada mujer turca debería tener al menos tres hijos.