18 de septiembre de 2013 / 12:54 p.m.

Washington • La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció ayer la "postergación" de su visita de Estado a Washington programada para el 23 de octubre, a raíz de las denuncias del supuesto espionaje realizado por los servicios secretos de Estados Unidos en comunicaciones de su país.

La decisión fue oficializada en una nota divulgada ayer por la presidencia brasileña, en la que aún cuando se dice que fue tomada en común acuerdo con el líder estadunidense, Barack Obama, se cita en duros términos la actividad de las agencias de inteligencia de Estados Unidos en Brasil y no se oculta que ese fue el motivo principal.

El texto reitera que las actividades de monitoreo de comunicaciones de ciudadanos brasileños, de la petrolera estatal Petrobras y de la propia presidenta Rousseff constituyen "prácticas ilegales" y son "un hecho grave, que atenta contra la soberanía nacional y los derechos individuales, y es incompatible con la convivencia democrática entre países amigos".

También se asegura que “en ausencia de una investigación de lo ocurrido, con las correspondientes explicaciones y compromiso de cesar la interceptación, no están dadas las condiciones para la realización de la visita”.

La suspensión de la visita de la líder brasileña fue anunciada después de que ayer los dos presidentes conversaran vía telefónica sobre el asunto durante veinte minutos.

Un vocero dijo que Rousseff "aún espera" explicaciones de Obama, mismas que exigió cuando se conocieron las primeras denuncias del ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad (ASN) estadunidense, Edward Snowden sobre espionaje global.

"No hubo explicaciones satisfactorias en ese momento y tampoco las hubo después" de que se supo que hasta la propia Rousseff y la estatal brasileña Petrobras habían sido espiadas, apuntó la fuente.

Las primeras denuncias de Snowden ya habían llevado a Brasil y a sus socios del Mercosur a denunciar el caso ante Naciones Unidas, pero la revelación de otros documentos sobre el espionaje a la propia jefa de Estado y a Petrobras agudizaron el malestar.

Hace veinte días el ministro de Justicia brasileño, José Eduardo Cardoso, fue enviado a Washington para exigir explicaciones, pero su misión fracasó, volvió con las manos vacías y sin garantías de que el espionaje haya cesado.

La nota divulgada ayer por la presidencia brasileña, recoge también el deseo de Rousseff de que "la visita ocurra en el más breve plazo posible, impulsando la construcción de la sociedad estratégica con Estados Unidos a escalones aún más altos".

Sin embargo, expresa también que eso sólo será posible "una vez resuelta la cuestión (del espionaje) de manera adecuada".

Ahora, Rousseff se dispone a manifestar ese malestar durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, ante la que tiene previsto intervenir el próximo 24 de septiembre.

La visita cancelada sería la primera con carácter de Estado de un líder brasileño a Washington desde que, en 1995, Fernando Henrique Cardoso fue recibido con esos honores por el entonces presidente Bill Clinton.

"Jugada electoral"

- El principal partido opositor en Brasil calificó de "jugada electoral" la decisión de Rousseff de postergar la visita a Washington. Se renuncia nuevamente a la defensa de los intereses de Brasil para privilegiar una acción de promoción electora, dijo el senador Aecio Neves en una nota divulgada por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

- Neves, actualmente uno de los principales líderes de la oposición en Brasil, es considerado como el candidato más probable del PSDB a las elecciones presidenciales de octubre del próximo año, en las que Rousseff podrá buscar un nuevo mandato de cuatro años.

AGENCIAS