26 de agosto de 2013 / 01:37 p.m.

El proceso contra Badie, Jairat al Shater y Rashad Bayumi, que no se encontraban presentes por “razones de seguridad”, según fuentes policiales, se aplazó al 29 de octubre con la intención de que los acusados puedan asistir al juicio.

Según la policía, no se llevó a los acusados ayer al tribunal por temor a que el convoy en el que iban a ser transportados fuera rodeado por simpatizantes u opositores.

Los tres principales jefes de la cofradía, a la que pertenece el derrocado y también preso ex presidente Mohamed Mursi son pasibles de la pena de muerte por “incitación al asesinato” y “homicidio” de ocho manifestantes frente a la sede de los Hermanos Musulmanes en El Cairo el 30 de junio, según la Fiscalía.

Ese día, millones de personas reclamaron la renuncia de Mursi, en el poder desde 2012, y la manifestación fue invocada por el Ejército el 3 de julio para destituir y encarcelarlo, siendo no obstante el primer presidente elegido democráticamente en la historia de Egipto.

“Las acusaciones son inventadas, es un juicio político”, dijo uno de los abogados de los islamistas previo a la audiencia.

En tanto, los Hermanos Musulmanes y sus aliados dijeron ayer que continuarán con sus protestas pese a los operativos de detención de gran parte de su dirigencia.

La nueva Alianza para el Apoyo a la Legitimidad llamó a sus seguidores a seguir manifestándose por la reinstalación de Mursi. Y si bien el gobierno de facto decidió el sábado reducir el toque de queda en dos horas, de las 21 horas (19:00 GMT, en lugar de las 19) a las 06H00, la extensión horaria no será modificada los viernes, día en que los islamistas suelen realizar sus protestas después del rezo de mediodía contra los militares que derrocaron a Mursi el 3 de julio.

Ayer, también un tribunal en El Cairo aplazó al 14 de septiembre el juicio al ex presidente y general Hosni Mubarak, en el poder durante casi 30 años, por “complicidad de asesinato” contra manifestantes en la rebelión popular de 2011 conocida como primavera árabe.

Mubarak compareció en una sexta audiencia de apelación sentado en una camilla, tras las rejas de la celda reservada a los acusados, junto a otros nueve inculpados, incluyendo a sus dos hijos.

Mubarak, de 85 años y un estado de salud delicado, abandonó el jueves la prisión cairota de Tora, donde ahora están los Hermanos Musulmanes, y seguirá el juicio desde su nuevo arresto domiciliario en un hospital militar de El Cairo.

Los juicios ocurren en medio del caos político en el país, donde el gobierno civil puesto por Ejército, ha reprimido con mano dura desde hace 10 días las manifestaciones islamistas con saldo de más de mil muertos desde el pasado 14 de agosto.

Agencias