MARÍA JOSÉ CANTÚ Y CRISTINA IBAÑEZ
24 de abril de 2017 / 08:15 a.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- El musical Aventurera hizo posible que el teatro llegara gratuitamente a un público masivo anoche, cuando el Zócalo capitalino fue el escenario de la obra que complació a 12 mil personas, cifras de los organizadores.

Desde las 3 de la tarde, la gente comenzó a formarse para asegurar su lugar en el espectáculo. En las horas siguientes la convocatoria fue tan grande que la fila se extendió hacia las calles aledañas y pronto las localidades se agotaron, dejando fuera a algunos fans que llegaron a destiempo.

“Estoy impresionada de ver el lleno. Es un honor estar con el pueblo de México y traerles Aventurera, qué bueno que tomaron la decisión Juan Osorio y Gerardo Quiroz , porque muchas veces la gente no puede pagar esos boletos, qué mejor que sea gratis. Aventurera para el pueblo”, dijo Carmen Salinas horas antes de subir a escena.

Osorio y Quiroz, productores del espectáculo, supervisaron los detalles del montaje que requirió de 40 horas de trabajo de producción, una pantalla principal de más de 80 metros de largo y otras 9 más pequeñas distribuidas en el foro adaptado como carpa gigante.

“Nuestro equipo ha trabajado para que el público escuche y vea perfectamente, cómo si estuviera en la primera fila del Auditorio Black Berry (donde presentaba la producción). El teatro le gusta a los mexicanos, lo que pasa es que es caro, pero ganas de ver teatro y escuchar un buen concierto, hay”, expresó Quiroz.

Para Osorio, que experimenta con Aventurera su primera producción teatral de gran formato, la presentación en la Plaza de la Constitución tuvo la labor de “sensibilizar a la gente y darle un mensaje de que el teatro es cultura”.

Adelantó que la próxima Aventurera puede ser Marjorie de Sousa y siguen en labor de convencimiento con Edith González. Mientras la selección llega, Susana González demostró su preparación y profesionalismo para coronarse como protagonista.

La transformación de niña de provincia a mujer sensual durante la historia dejó boquiabiertos a los espectadores, y su manera de menear las caderas a ritmo de rumba los inyectó de energía.

La gracia de Carmen Salinas al interpretar melodías agradó al público, que no dejaba de aplaudirle, pero la sorpresa fue verla burlándose de sus tropiezos en la política y criticando a ex presidentes, aún cuando se encontraba rodeada por los principales edificios de gobierno.

Pese a su trayectoria, no negó los nervios que recorrieron su cuerpo minutos antes de encontrarse con su público y agradeció “a gente que sabe apreciar lo que es trabajar para el pueblo”.

“Yo trabajé muchos años en el Teatro Blanquita, iba mucha gente de Tepito, la Guerrero, Santa Julia”, declaró la actriz.

Cayó la noche y la gente que no logró entrar, pero que se empeñó por ver el espectáculo a lo lejos, se cansó y abandonó el Zócalo que quedó resguardado por un gran grupo de elementos de seguridad y servicios médicos por cualquier eventualidad. Al final Osorio recibió la medalla Pedro Infante de parte del Gobierno de CdMx.