1 de agosto de 2013 / 06:52 p.m.

Tres meses después de que una mujer de Ohio logró derribar una puerta para escapar y poner fin a casi una década de cautiverio, un hispano que fuera conductor de un autobús escolar será sentenciado el jueves, 01 de agosto por el secuestro de tres mujeres, a quienes sometió a años de abuso sexual y físico.

Se espera los fiscales detallen las agresiones diarias que Ariel Castro hizo a las mujeres, narradas en diarios que compararon la experiencia de las mujeres a la de prisioneros de guerra.

Castro, de 53 años, podría recibir cadena perpetua más 1.000 años de cárcel el jueves. Debido a un acuerdo con la fiscalía, el convicto evitó la posibilidad de cadena capital por un aborto involuntario y forzado a una de las mujeres.

Castro se declaró culpable la semana pasada de 937 acusaciones a cambio de no ser ejecutado.

Las tres mujeres desaparecieron entre el 2002 y el 2004 cuando tenían 16, 14 y 20 años. Las tres escaparon en mayo pasado, cuando una de ellas destrozó parte de una puerta y pidió ayuda a los vecinos.

Una de las víctimas, Amanda Berry, de 27 años, realizó su primera aparición en público el sábado por la noche cuando fue invitada al escenario por la rapera Nelly en un concierto al aire libre en Cleveland.

Otra víctima, Gina DeJesús, habló brevemente el domingo con un canal de televisión de Cleveland, agradeciendo a los voluntarios que levantan una valla de dos metros en torno a su casa.

El agente especial Andrew Burke declaró el jueves, 01 de agosto durante el proceso de sentencia de Ariel Castro que la casa de Cleveland en la que las tres mujeres estuvieron enclaustradas durante una década contaba con un sistema casero de alarma y una pesada cortina que ocultaba el segundo piso.

Burke indicó que las ventanas de las habitaciones habían sido tapiadas desde el interior con pesadas puertas de armarios. Según Burke, la puerta de una de las habitaciones había sido modificada con cerraduras desde fuera y retirada la empuñadura.

Dijo que la casa estaba dividida de forma que fuese más segura y para ocultar la existencia de las habitaciones. Agregó que había despertadores conectados con la puerta principal, y que algunas habitaciones tenían ventilación solamente al ático debido a que las ventanas fueron clausuradas. Además, había cadenas en las habitaciones de las mujeres.

AP