2 de diciembre de 2013 / 02:27 p.m.

Rumania.- Los casos son varios. A una camada de cachorros recién nacidos los envolvieron en una frazada y les prendieron fuego. A un perro vagabundo lo atacaron y le destrozaron el hocico casi hasta los ojos. A varios gatos los encontraron en el fondo de un complejo de apartamentos con el espinazo roto.

Todo es parte de un catálogo de crueldad en meses recientes que casi no se ha notado en Rumania.

En este abrumado país de la Unión Europea ha habido varios casos de ataques brutales contra los animales después que uno de las decenas de miles de perros callejeros mató de dentelladas a un niño de 4 años. La policía y los funcionarios de protección de los animales dicen que los ataques fueron alimentados por la incesante e "histérica" cobertura mediática sobre el caso.

El grupo de bienestar de los animales Las Cuatro Patas registró 15 casos de personas que atacaron salvajemente a animales en las seis semanas después de la muerte del niño, en comparación con seis casos similares en los nueve meses anteriores.

Pero la crueldad contra los animales es desde hace mucho un problema en Rumania, donde las leyes de protección son débiles, la población todavía enfrenta el trauma de un régimen comunista brutal y la furia se acumula por la miseria económica y la incompetencia de gobierno.

"El aumento de la tensión social lleva a la agresión contra los animales, particularmente porque las personas no temen a la ley" dijo el sicólogo Florin Tudose. "Cuando un perro mata a un niño, la gente piensa que se debe castigar a los animales".

Vladimir Manastireanu, jefe de la entidad estatal a cargo del bienestar de los animales, apoya una nueva ley que exige que los perros callejeros sean capturados —y si no los adoptan en un período de dos semanas— los sacrifiquen.

"Tenemos que sacar a estos perros de las calles y poner fin a estas reacciones emocionales", declaró a The Associated Press.

A lo largo de Europa Oriental, donde las tradiciones rurales son fuertes, hay poca conciencia de los derechos de los animales.

Incluso después que Rumania y Bulgaria se integraron a la Unión Europea en 2007 —comprometidas a tratar humanamente a los animales, como indican las normas de la UE— los granjeros todavía le cortan el cuello a los cerdos sin anestesia, según las tradiciones de antes de la Navidad, dicen grupos de defensa de los animales.

"Ellos creen que no se puede anestesiar a un cerdo", dijo Tudose. "Hay que cortarle el cuello".

A pesar de esas actitudes profundamente arraigadas, la crueldad contra los animales no es general, especialmente en las capitales de los Balcanes.

En Belgrado, Bucarest y Sofía, la gente consiente a sus perros y gatos. Muchas personas en estas ciudades ofrecen albergue y cuidan a los perros abandonados.

"No todos son malos", dijo Kuki Barbuceanu, gerente de proyectos de Cuatro Patas. "El problema son los medios de comunicación y su influencia, que es manipuladora, y los que odian a los animales se ven alentados a ser crueles".

AP