29 de noviembre de 2013 / 12:47 a.m.

Egipto.- Las fuerzas de seguridad egipcias arrestaron a un activista político destacado durante una manifestación el jueves por la noche en desafío de una nueva ley que declara ilegales las protestas que carezcan de aprobación por parte de la policía.

El arresto de Alaa Abdel-Fattah, un bloguero que se volvió conocido durante la revolución egipcia de 2011, dominó rápidamente las redes sociales.

Una detención anterior de él mismo desató protestas contra el ejército —las cuales parecen muy probables de nuevo_, mientras grupos seculares y liberales que habían estado tranquilos expresan cada vez más alarma por el gobierno que respaldan los militares desde que promulgó la nueva ley contra las protestas esta semana.

Mientras tanto, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a partidarios del presidente derrocado Mohamed Morsi que se manifestaban frente a la Universidad de El Cairo, lo que derivó en enfrentamientos en los que murió una persona.

El destacado abogado Ahmed Seif al-Islam, padre de Abdel-Fattah, dijo a The Associated Press que las fuerzas de seguridad allanaron la casa de su hijo el jueves en la noche. Agregó que durante el operativo fue golpeada la esposa de su hijo y que las autoridades se llevaron computadoras de la casa.

Después del allanamiento, Manal Bahy Eldin, la esposa, escribió en Twitter: "Si la policía me golpea cuando estoy en mi casa ¿qué le hará a Alaa? Estoy muy preocupada por él".

La fiscalía general de Egipto emitió una orden de arresto contra Abdel-Fattah por supuestamente incitar a una manifestación el martes, dos días después de que el presidente interino Adly Mansur promulgara la nueva ley contra las protestas.

Mientras tanto, el ministro del Interior, general Mohamed Ibrahim, se comprometió a "confrontar con toda decisión" a quienes violen la nueva ley. Advirtió que quienes incurran en desacato serán multados y enviados a la cárcel.

Estudiantes y otros partidarios del islamista Morsi protestaban en la universidad por un duro veredicto emitido el miércoles contra un grupo de jóvenes mujeres manifestantes. Posteriormente los inconformes salieron de los terrenos de la institución y avanzaron por una avenida importante, donde chocaron con la policía.

Un estudiante falleció en los enfrentamientos, dijo un funcionario de seguridad que habló a condición de guardar el anonimato porque carece de autorización para hablar con periodistas. Ocho manifestantes resultaron intoxicados por la inhalación del gas o heridos durante los choques, dijo Jaled el-Jatib, funcionario del ministerio de salud.

Hay manifestaciones en Egipto casi a diario desde que un golpe militar con respaldo popular echó a Morsi del poder el 3 de julio. Ibrahim dijo el jueves que las fuerzas de seguridad "confrontarán cualquier violación y enfrentarán con toda decisión cualquier intento por interrumpir el tránsito en caminos, bloquear instalaciones públicas, obstaculizar el movimiento de los ciudadanos u obstruir sus intereses".

La nueva ley sobre las protestas desató una oleada de indignación entre los liberales y los grupos juveniles, así como entre los aliados del gobierno interino respaldado por los militares. La policía arrestó a decenas de activistas luego de desarticular sus protestas el martes al comenzar a implementar la legislación.

El jueves, 24 activistas arrestados durante las protestas del martes corearon "¡abajo el gobierno militar!" mientras comparecían en un tribunal y anunciaron que piensan realizar una huelga de hambre hasta que el gobierno cancele la nueva ley. Un juez ordenó que permanezcan detenidos 15 días más.

Mientras tanto, los residentes musulmanes del poblado al-Hawarta, en la provincia de Minya, se enfrentaron con cristianos de un pueblo cercano en torno a una vivienda que los cristianos construían entre ambas poblaciones, informó un funcionario, el cual habló a condición de guardar el anonimato porque carece de autorización para hacer declaraciones a periodistas. Murieron un musulmán y un cristiano. Los musulmanes también incendiaron casas de cristianos.

AP