AGENCIAS
31 de julio de 2013 / 01:26 p.m.

El Cairo• La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, dijo ayer que el depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi se encuentra “muy bien” y que hablaron “en profundidad” sobre la crisis política de ese país, donde los islamistas volvieron a demostrar su fuerza en las calles.

Ashton, la primera responsable extranjera que visita a Mursi desde que fue derrocado el pasado 3 de julio, explicó que mantuvo con el ex presidente “conversaciones amistosas, abiertas y muy francas”.

El encuentro de dos horas, se realizó en el lugar en el que los militares lo recluyeron tras el golpe de Estado, horas antes de que decenas de miles de partidarios de Mursi tomaran de nuevo las calles de El Cairo para exigir su restitución en el poder.

Ashton advirtió la última vez que estuvo en Egipto, el 17 de julio, de que no volvería a menos que pudiera visitar a Mursi, para el que un juez ordenó prisión preventiva por supuestos vínculos con el grupo palestino Hamas para perpetrar “acciones enemigas” contra Egipto, entre otros cargos.

“Pudimos hablar de la situación y de la necesidad de seguir adelante”, apuntó Ashton sin precisar el contenido de las conversaciones con Mursi.

La alta representante para la Política Exterior de la Unión Europea (UE) insistió en que acudió al país árabe porque se lo pidieron las autoridades egipcias, con la intención de ayudar y no de imponer ningún plan.

Para ello, se reunió ayer con responsables como el presidente interino, Adli Mansur, y el jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi; así como con representantes de los Hermanos Musulmanes —grupo al que perteneció Mursi hasta que accedió a la presidencia—.

Durante su visita, Ashton pidió un proceso transitorio “inclusivo”, algo remarcado también por el vicepresidente de Relaciones Internacionales egipcio, Mohamed el Baradei, quien sin embargo rechazó que Mursi participe en la reconciliación nacional.

También Ashton apostilló que Egipto tiene que “avanzar pacíficamente”, después de que en los disturbios del pasado murieran ochenta seguidores de Mursi.

Para honrar a estos muertos, los islamistas convocaron ayer a multitudinarias marchas en El Cairo bajo el lema “Mártires del golpe de Estado”, una de las cuales se dirigió al Ministerio de Defensa.

En esa marcha, en la que los participantes eran mayoritariamente mujeres, la dirigente en la Hermandad Maha Abu al Aiz, aseguró que quieren “insistir en que los defensores de la legitimidad aguantarán en las plazas pese a las masacres”.

Las manifestantes, la mayoría de ellas cubiertas con el velo islámico o con el niqab (que solo deja ver los ojos), gritaron consignas contra el golpe de Estado y reivindicaron la vuelta al poder de Mursi.

“Abajo el golpe de Estado” o “madre no llores, vamos a conseguir nuestros derechos”, fueron algunas de las consignas coreadas durante la protesta, en la que predominaban las fotografías de Mursi, las banderas de Egipto y el libro sagrado del Corán.

Otra marcha de mujeres se dirigió a las embajadas de Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos para pedir a esos países que cesen su apoyo político y su ayuda financiera al nuevo régimen político egipcio.

Mientras, el secretario de Defensa estadunidense, Chuck Hagel, volvió a pedir ayer al ejército egipcio moderación para enfrentarse a las protestas populares.

Hagel conversó vía teléfonica con el jefe del ejército egipcio, Abdel Fattah al-Sissi, tras el encuentro entre Ashton y el derrocado presidente Mursi.

Los dos evocaron “la situación de la seguridad en Egipto” y Hagel “exhortó a las fuerzas de seguridad a la moderación en las manifestaciones”, informó el vocero de Pentágono, George Little.