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25 de junio de 2013 / 07:31 p.m.

Beirut • Las fuerzas sirias leales al presidente Bashar al-Assad arremetieron el martes contra bastiones rebeldes en distritos del este de la capital, mientras que Arabia Saudita demandó un embargo de armas por lo que calificó como un "genocidio" de parte de un régimen ilegítimo.

En una rueda de prensa con el secretario de estado estadunidense John Kerry en Jeddah, el ministro de relaciones exteriores saudí, el príncipe Saud al-Faisal, criticó a Irán, Rusia y el Hezbollah por apoyar y armar a Assad.

"Siria enfrenta una ataque de doble filo, afronta un genocidio desde el gobierno y una invasión desde fuera del gobierno... (y) enfrenta un flujo masivo de armas para asistir y instigar esa invasión y ese genocidio. Esto debe terminar", dijo el funcionario saudí.

El príncipe no especificó lo que llamó genocidio, pero el reino ha acusado a Assad de usar ataques aéreos y de artillería contra zonas con mucha población civil.

La lucha ha acentuado las divisiones sectarias en toda la región. Arabia Saudita y otros estados suníes ya han enviado armas a los insurgentes, mientras que analistas y diplomáticos dicen que Irán, una potencia chií, junto a Rusia, están entre los principales proveedores de Assad.

El príncipe dijo que el principal exportador mundial de petróleo "no se puede quedar callado" sobre la reciente decisión del grupo militante a Hezbollah de enviar combatientes a Siria para apoyar a Assad.

"El acontecimiento más peligroso es la participación de extranjeros, representada por el Hezbollah y otras milicias apoyadas por la Guardia Revolucionaria iraní", dijo el príncipe, repitiendo un llamado para armar a los rebeldes.

"El reino hace un llamado para que se emita una resolución internacional inequívoca para detener el aprovisionamiento de armas a régimen sirio y que declara la ilegitimidad del régimen", agregó.

Renuevan Ataques

En Damasco, las fuerzas de Assad atacaron con bombas de mortero, artillería e incursiones aéreas.

El ataque se focalizó en Zamalka e Irbin, en el límite del centro de Damasco controlado por el Gobierno, según el grupo pro-oposición Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

Los rebeldes en las afueras de la capital señalan que están enfrentando un avance lento pero firme del Ejército. Un impulso rebelde en Damasco hace un año fue considerado la antesala de la caída de Assad pero las fuerzas oficiales, con respaldo de sus aliados musulmanes, han recuperado terreno recientemente.

Si el Ejército retoma el control de los distritos orientales de Damasco, los rebeldes fundamentalmente suníes perderían rutas de suministro de armas y sufrirían un revés grave en su lucha por terminar con cuatro décadas de gobierno de la familia Assad.

"Las zonas de Irbin y Zamalka estuvieron expuestas a bombardeos, bombas de morteros y artillería pesada por parte de las fuerzas oficiales", indicó el Observatorio, con sede en Londres, que además dijo que había reportes de víctimas fatales debido a las redadas aéreas, aunque no brindó más detalles.

Los insurgentes señalan que sus expectativas de revertir los avances de Assad en Damasco dependen ahora del respaldo militar que puedan ofrecerles Occidente y sus aliados árabes. Estados Unidos anunció este mes que daría asistencia militar a los rebeldes, aunque no especificó el tipo de ayuda que brindaría.

Más de 93 mil personas murieron en lo que va del conflicto, que comenzó como una serie de protestas populares contra Assad y que se ha convertido en una guerra civil con matices sectarios.

Casi 1.7 millones de refugiados han huido a países vecinos, incluido Líbano, donde los enfrentamientos entre grupos armados que respaldan a cada uno de los bandos sirios han alentado el temor de otra guerra civil sectaria. Líbano aún tiene problemas para sanar las heridas de su guerra interna entre 1975 y 1990.

El Gobierno de Beirut está tratando de restaurar la calma luego de que milicias suníes se enfrentaran con el Ejército esta semana en las ciudades costeras de Sidon y Trípoli.

Por otra parte, las conversaciones respaldadas por la ONU sobre Siria terminaron sin acuerdo entre Estados Unidos y Rusia.

Las partes dejaron Ginebra y regresaron a sus países para discutir el futuro de las conversaciones tras una reunión de cinco horas, pero no hubo acuerdo sobre quién debe representar a la oposición siria o si Irán debe estar en las negociaciones.