4 de noviembre de 2013 / 09:58 p.m.

Los Ángeles.- El hombre que abrió fuego en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, donde disparó contra empleados y aterrorizó a los pasajeros, consiguió dos de sus objetivos: matar a un agente de la Administración de Seguridad en el Transporte y demostrar qué fácil es introducir un arma en un aeropuerto.

El ataque mortífero de Paul Ciancia dejó a los investigadores la tarea de determinar qué motivó su odio hacia la agencia creada para garantizar la seguridad de los viajes aéreos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, pero podría provocar cambios en el sistema de vigilancia en los aeropuertos.

El ataque causó la muerte de Gerardo Hernández, de 39 años, que trabajaba para la agencia desde hacía tres años y llegó a Estados Unidos de El Salvador a los 15 años. En 1998 se casó con su novia Ana y tuvo dos hijos.

Ciancia recibió cuatro disparos de los policías del aeropuerto, uno de ellos en la boca, y está fuertemente sedado y en custodia permanente en un hospital por parte de un guardia armado, dijo el domingo un agente de policía a la Associated Press. El agente pidió no ser identificado por no estar autorizado a hablar públicamente sobre el caso.

El FBI dijo que tenía una carta manuscrita del agresor en la que manifestó que trataría de matar a varios agentes de la TSA (siglas de la Administración en inglés) y "provocar temor en sus mentes traidoras".

El mecánico de motocicletas desempleado que recientemente se mudó a Los Ángeles procedente de Pennsville, Nueva Jersey, fue llevado por un amigo al aeropuerto de Los Ángeles el viernes; poco después extrajo un fusil calibre 223 de su bolso y disparó, mató a un agente de la TSA e hirió a tres personas, entre ellos otros dos trabajadores de dicha agencia.

Las autoridades no creen que el amigo supiera sobre el plan del atacante. Ciancia llegó al aeropuerto en un vehículo Hyundai negro y no tenía boleto para viajar.

Ciancia enfrenta cargos de asesinato de un agente federal y de acto de violencia en un aeropuerto internacional. Los cargos podrían hacer que la fiscalía pidiera la pena de muerte. No estaba en claro cuándo podría comparecer ante la justicia debido a su estado de salud.

En documentos judiciales y entrevistas, las autoridades dijeron que Ciancia entró en la Terminal 3 del aeropuerto, extrajo su fusil y efectuó varios disparos contra Hernández. Subió por una escalera mecánica pero al darse vuelta y ver que Hernández se movía regresó para dispararle otra vez, según videograbaciones de vigilancia.

Después disparó contra otros dos agentes uniformados de la agencia y un pasajero, los que cayeron heridos, hasta que la policía del aeropuerto lo ubicó y le disparó mientras los aterrados pasajeros buscaban refugio en comercios y restaurantes.

No se sabe por qué Ciancia atacó a los agentes de la TSA pero sí está claro que estaba dispuesto a matar a cualquiera de ellos que se cruzara en su camino, dijeron las autoridades.

La carta encontrada en su bolsa señala que Ciancia creía que las revisiones que hace la agencia violaban sus derechos constitucionales y se autonombra "un patriota enfurecido" con la ex secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos Janet Napolitano.

"Negro, blanco, amarillo, café, no discrimino", dice la carta, según la describió un agente de la ley con conocimiento de la investigación que habló bajo condición de anonimato.

El largo texto menciona los términos "dinero fiat" y "NWO", una posible referencia a "New World Order", o "Nuevo Orden Mundial", que pueden referirse a una teoría de la conspiración que advierte de una llegada de un gobierno totalitario global.

La carta también habla de lo "fácil que es introducir un arma a una aeropuerto", dijo el agente.

Cuando lo revisaron, hallaron que el sospechoso llevaba cargadores con 30 tiros y en su bolsa había muchos cartuchos más.

El FBI sigue indagando el pasado de Ciancia pero los investigadores no han encontrado evidencia de crímenes previos o enfrentamientos con la TSA. Dijeron que el sospechoso nunca solicitó un trabajo a la agencia.

El administrador de la TSA John Pistole dijo que la agencia necesita trabajar con la policía de cada aeropuerto "para aportar la mejor seguridad posible".

El lunes parientes de Ciancia en Nueva Jersey ofrecieron sus condolencias a la familia del oficial asesinado y dijeron que esperan que los heridos se recuperaran. El abogado de la familia, John Jordan, se rehúso a responder preguntas.

La TSA dijo que los otros dos oficiales heridos —James Speer, de 54 años; y Tony Grigsby, de 36— fueron dados de alta del hospital.

Brian Ludmer, el maestro que también sufrió heridas, sigue hospitalizado; será sometido a otra operación en la pierna y recibirá terapia física, dijeron autoridades el lunes.

AP