16 de febrero de 2013 / 09:45 p.m.

Quetta, Pakistán. • Un ataque con bomba perpetrado por extremistas de la mayoría musulmana suní de Pakistán causó la muerte el sábado de 64 personas, incluyendo a niños de una escuela, informó la policía.

Un portavoz de Lashkar-e-Jhangvi, un grupo suní, se adjudicó la responsabilidad por el atentado ocurrido en la ciudad de Quetta, que dejó víctimas fatales en un mercado, una escuela y un centro computacional de la localidad. La policía dijo que la mayoría de los fallecidos eran musulmanes chiíes.

Mochilas y libros escolares quemados quedaron regados en la calle donde ocurrió el estallido.

"La explosión la causó un dispositivo explosivo improvisado adosado a una motocicleta", dijo Wazir Jan Nasir, subinspector general de la Policía en Quetta. "Esto es una continuación del terrorismo contra chiíes", añadió.

"Vi muchos cuerpos de mujeres y niños", dijo un testigo del incidente en un hospital. "Al menos una decena de personas murieron quemadas por la explosión", declaró.

La mayoría de las agencias de inteligencia occidentales consideran que los talibanes pakistaníes y Al Qaeda como la mayor amenaza para Pakistán, un país con arsenal nuclear y un aliado estratégico de Estados Unidos.

Pero funcionarios pakistaníes dicen que Lashkar-e-Jhangvi (LeJ, por su sigla original) está ganando un enorme poderío.

El mes pasado, la agrupación se atribuyó la autoría de un ataque con bomba en Quetta que dejó casi 100 muertos, en uno de los peores atentados sectarios vistos en Pakistán. Miles de chiíes salieron a protestar por el asalto en varias ciudades pakistaníes.

Funcionarios de inteligencia pakistaníes dicen que grupos extremistas, liderados por Lashkar-e-Jhangvi, han incrementado sus atentados y emboscadas contra chiíes, alimentando el caos y la violencia a fin de allanar el camino para instalar una teocracia suní en Pakistán.

Más de 400 chiíes murieron en Pakistán el año pasado por atentados de militantes y los responsables casi nunca son capturados. Algunos grupos chiíes de línea dura han respondido matando a clérigos suníes.

La creciente violencia sectaria ha perjudicado la credibilidad del Gobierno de Islamabad, que ya enfrenta críticas de cara a las elecciones previstas en mayo por su incapacidad para terminar con la corrupción y sacar al país de su estancamiento económico.

REUTERS