Agencias
27 de agosto de 2013 / 08:46 p.m.

 

Washington, Damasco • El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está decidido a ordenar un ataque relámpago contra posiciones militares del régimen del presidente sirio, Bashar al Asad. La operación, que según revelaron hoy el diario The Washington Post y la cadena televisiva NBC News, sería de sólo dos o tres días, podría ser "tan pronto como este jueves", dijo esta última citando a fuentes militares.

 

La marina estadunidense podría disparar misiles de crucero desde la flota desplegada en el mar Mediterráneo y no buscaría derrocar el régimen de Bashar al Asad, añadió The New York Times. Sin embargo, Obama aún no ha dado la orden y espera la actuación de los inspectores de Naciones Unidas, que investigan los ataques químicos en Siria y tienen previsto en principio quedarse en el país árabe hasta el domingo.

 

El Pentágono quiere una operación rápida para evitar el coste que supone llevar más barcos a la zona y el peligro de involucrarse más en la guerra civil siria. El presidente estadunidense ya adelantó el pasado viernes que no quiere repetir una intervención militar como las de Irak, Afganistán o la más reciente de Libia.

 

Una participación de manera sostenida en la guerra sería, afirmó, "muy caro, difícil y gravoso" y alimentaría "el resentimiento en la región". El plan estadunidense consiste en una operación relámpago que sea en principio tan solo un castigo concreto al ataque con armas químicas de la semana pasada en el que murieron cientos de personas.

 

El objetivo no es cambiar el equilibrio de fuerzas entre rebeldes y régimen, sino "disuadir" al presidente sirio de que recurra de nuevo a las armas químicas y de "deteriorar" su capacidad para hacerlo, según responsables estadunidenses.

 

Washington y sus aliados occidentales perfilaban hoy la intervención militar, mientras Damasco prometió que se defenderá y sus socios advirtieron de las consecuencias de esta decisión.

 

"No debería haber dudas (...) de que el régimen sirio es responsable del uso de armas químicas el 21 de agosto en las afueras de Damasco", declaró Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, que prometió publicar un informe de los servicios de inteligencia a lo largo de esta semana.

 

El secretario estadunidense de Defensa, Chuck Hagel, declaró que su país está "preparado". "Hemos desplazado recursos al terreno para cumplir y acatar cualquier opción que el presidente (Barack Obama) desee emprender", explicó en una entrevista a la BBC desde el sultanato asiático de Brunei.

 

Hagel ha repetido este mensaje desde el viernes, cuando el Pentágono filtró que había acercado sus barcos de guerra en el Mediterráneo a las costas de Siria y había ordenado a uno de los navíos que había terminado su misión en la zona que no regresara.

 

El primer ministro británico, David Cameron, también afirmó que una intervención tendría como objetivo "reducir la capacidad de utilización" de armas químicas del régimen. Londres ya informó que el ejército británico se prepara ante la posibilidad de una acción militar, aunque destacó que Gran Bretaña no planea "derrocar el régimen de Asad".

 

Cameron convocó al parlamento el jueves con el objetivo de votar "la respuesta del Reino Unido a los ataques con armas químicas" en ese país de Oriente Medio, sumido desde hace casi dos años y medio en una guerra civil.

 

En París, el presidente François Hollande aseguró que Francia está "dispuesta" a intervenir militarmente en Siria para "castigar" al régimen e indicó que una decisión al respecto se tomará "en los próximos días".

 

La Liga Árabe también achacó al régimen sirio "la entera responsabilidad" del presunto ataque con armas químicas que el 21 de agosto mató a centenares de civiles en una zona cercana a Damasco controlada por los rebeldes.

 

El ministro saudita de Relaciones Exteriores, el príncipe Saúd al Faisal, llamó a emprender una acción "firme y seria para poner fin a la tragedia humana del pueblo sirio". Pero un alto responsable gubernamental de Jordania anunció que el país no será una "rampa de lanzamiento" para una intervención en Siria.

 

España condenó el uso de armas químicas en Siria, consideró que este hecho "requiere una respuesta firme de la comunidad internacional" y llamó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a hacer cumplir la legalidad internacional.

 

En Beirut, Ahmad Ramadan, del comité político de la Coalición de la oposición, afirmó que la intervención es cuestión de días y que los rebeldes han analizado con los países aliados los objetivos que conviene atacar.

 

Por su parte, el régimen sirio, que imputa el ataque químico a las fuerzas rebeldes, se mostró decidido a enfrentar a sus enemigos. "Tenemos dos opciones: rendirnos o defendernos con los medios que tenemos. La segunda alternativa es la mejor: nos defenderemos", declaró el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Mualem.

 

"Arremeter contra Siria no es un asunto fácil. Disponemos de medios defensivos que sorprenderán a los demás", dejó claro Mualem. El ministro sostuvo que "el esfuerzo de guerra realizado por Estados Unidos y sus aliados beneficiará los intereses de Israel y en segundo lugar al Frente Al Nosra", grupo armado rebelde que juró fidelidad a Al Qaeda.

 

"Si quieren llevar a cabo una agresión contra Siria, pienso que el pretexto de las armas químicas no es válido para nada. Los desafío a mostrar las pruebas que tienen", agregó.

 

En el terreno, la ONU pospuso hasta el miércoles por razones de seguridad una nueva visita de sus expertos en armas químicas al lugar del ataque que, según la oposición, mató a cientos de personas el 21 de agosto en Moadamiyat al Sham y en la Ghuta oriental, dos zonas controladas por los rebeldes al oeste y al este de Damasco.

 

Rusia, principal aliado de Siria, manifestó su preocupación por esos preparativos, pidió "prudencia" a los occidentales y advirtió sobre las consecuencias "catastróficas" para la región de una nueva intervención sin el aval de la ONU, como la realizada en 2003 por Estados Unidos contra Irak.

 

Pero Estados Unidos tiene pocas esperanzas de obtener la autorización del Consejo de Seguridad, debido precisamente a la oposición de Rusia, uno de los cinco países con derecho de veto en esa instancia de Naciones Unidas.

 

También Irán, el principal aliado de Siria en la región, advirtió de que la "utilización de medios militares tendrá importantes consecuencias no solo en Siria sino también en toda la región".

 

Los rumores de intervención militar desplomaron las bolsas de los países del Golfo y causaron fuertes pérdidas en las europeas, al tiempo que provocaron un aumento del precio del petróleo. La bolsa de Dubái perdió 7.01% y la de Arabia Saudita, la más importante del mundo árabe, 4%.