25 de septiembre de 2013 / 01:33 p.m.

Expertos en detonación de bombas e investigadores registraron el miércoles las zonas destruidas del centro comercial en Kenia donde murieron al menos 72 personas en un ataque de militantes islámicos.

El presidente Uhuru Kenyatta declaró tres días de luto después de que los soldados derrotaron al grupo al Shabaab vinculado con al Qaeda que atacó el lujoso centro comercial, popular entre los keniatas adinerados y los extranjeros.

Los militantes incursionó en el centro comercial, conocido por sus tiendas occidentales que venden iPads y zapatillas Nike, entre ráfagas de balas y granadas el sábado al mediodía. El ataque culminó el martes cuando soldados keniatas detonaron una serie de explosivos dentro del edificio.

Kenyatta dijo que cinco militantes y seis efectivos de seguridad murieron y que 61 civiles habían sido confirmados muertos, pero que un número desconocido de cuerpos estaban enterrados bajo los escombros.

Tres pisos colapsaron después de las explosiones y un incendio separado debilitó la estructura del edificio recubierto con pisos de mármol. Funcionarios dijeron que el fuego fue provocado por los militantes al quemar colchones.

"Investigadores forenses están en el lugar ahora", dijo un alto funcionario del Centro Nacional de Operaciones de Desastre, en declaraciones realizadas cerca del centro comercial. Agregó que agentes extranjeros estaban en el lugar, pero no los identificó.

Al Shabaab, que dijo que lanzó el ataque para demandar que Kenia retire sus soldados que luchan con enviados de paz africanos en Somalia, aseguró que los rehenes habían muerto cuando las fuerzas keniatas usaron gas para ingresar al lugar. Funcionarios rechazaron esta declaración y la calificaron de "propaganda".

Kenyatta ha dicho que las fuerzas de su país no se retirarán de Somalia.

"Hemos derrotado y avergonzado a los atacantes", dijo el mandatario en un discurso televisado el martes.

Israel envió asesores para ayudar en la búsqueda, según una fuente israelí. Estados Unidos también tenía personal del FBI en el lugar. Otros países, incluido Gran Bretaña, han ofrecido ayuda. Varios extranjeros murieron en el incidente.

El ataque ha puesto en relieve el alcance del grupo somalí y las capacidades de la unidad que se sospecha estuvo detrás de la incursión, lo que confirma los temores occidentales y regionales de que mientras Somalia siga inestable será un terreno de reclutamiento y entrenamiento de militantes islámicos.

 IDENTIFICACIÓN

"Los cuerpos aún están allí entre los escombros. No sabemos cuántos hay exactamente", dijo el funcionario del centro de operaciones.

"Los investigadores estarán viendo qué información pueden extraer para identificar a los terroristas y sus nacionalidades, incluyendo pruebas de ADN", agregó después de que funcionarios keniatas dijeron que el ataque fue una operación "multinacional".

Once personas sospechosas de estar involucradas en el ataque estaban en custodia, pero no precisó cuántos o si eran hombres armados capturados con vida y si fueron personas arrestadas en otros lugares.

Un ciudadano británico de origen somalí fue detenido en el aeropuerto de Nairobi, dijo una fuente de seguridad keniata. Un diario británico dijo que tenía 35 años y que estaba intentando dejar el país en un avión de Turkish Airlines.

Pero un diplomático británico de alto nivel en Kenia dijo el miércoles que el detenido "no es de interés significativo" en la investigación. Un portavoz de la Cancillería británica declinó hacer más comentarios, pero dijo que las autoridades de su país estaban a disposición para proveer asistencia consular.

No estaba claro si reportes de inteligencia que indicaron que había hombres armados estadounidenses o británicos serán confirmados.

Al Shabaab negó que hubieran participado mujeres, después de que fuentes británicas dijeron que la viuda fugitiva de uno de los suicidas que pusieron bombas en Londres en 2005 habría tenido algún rol en el operativo.

En la mañana del miércoles, aún podía verse humo saliendo del centro comercial, de construcción israelí, que se había convertido en un símbolo del crecimiento económico de Africa que ha atraido a inversores extranjeros. (Por James Macharia, Duncan Miriri, Matthew Mpoke Bigg y Pascal Fletcher en Nairobi. 

Reuters