24 de julio de 2013 / 02:20 p.m.

Londres • Mientras que Reino Unido esperaba el lunes con fervor el nacimiento del hijo del príncipe Guillermo y de Catalina, duquesa de Cambridge, la City comenzó a aplaudir desde ya las repercusiones del “feliz acontecimiento” en la economía.

Para Howard Archer, analista del centro de estudios IHS Insight, las repercusiones de la llegada al mundo del heredero al trono británico son ampliamente positivas: “El nacimiento del bebé real puede ofrecer a la economía un estímulo limitado y temporal, en momentos en que esta parece salirse del camino”.

“El eco mediático no puede sino beneficiar la promoción del Reino Unido en el exterior, lo que también va a beneficiar al turismo”, añadió.

Los efectos positivos sobre la coyuntura serán superiores a las del matrimonio de los príncipes en 2011 o del Jubileo de Diamantes de 2012.

No siendo la familia real una marca registrada, no importa quién es libre de utilizar los símbolos de la monarquía con fines mercantiles en la medida en que su explotación permanezca dentro de los límites de la probidad.

Los medios financieros tampoco se privan de ello, rivalizando en estos días en imaginación para promover los productos ligados al nacimiento del tercero en la línea de sucesión al trono.

Platos, vasos, camisetas, banderas, cojines... En las tiendas de regalos, los escaparates estaban listos para recibir un diluvio de productos derivados con el sello "William y Kate". También los moisés y las cunas con el cuño del "Born to rule" (nacido para reinar), la divisa de la aristocracia, serán muy solicitados.

Según el Center for Retail Research, si el festejo será rentable y el nacimiento debe aportar a la City 243 millones de libras (cerca de 400 millones de dólares), el doble de la primera estimación realizada en octubre del año pasado.

La alimentación y las bebidas, los fabricantes de souvenirs en particular la industria de la cerámica, así como la edición de libros y de DVD son los tres sectores que deberán sacar provecho del bebé de los príncipes Catalina y Guillermo.

El sexo del bebé dejó de tener importancia constitucional desde la abolición, en abril pasado, de la primogenitura masculina que todavía deben ratificar los 15 países del Commonwealth de la cual la reina Isabel es la jefe de Estado.

Tras el nacimiento del pequeño príncipe de Cambridge, su padre, el príncipe Guillermo, que acompañó a su esposa a Kensington Palace a las 5 H 30 de la mañana del lunes, cuanto ella comenzó su labor de parto, anunciará la feliz noticia a su abuela Isabel II. El deseo de la monarca de salir de vacaciones a su castillo de Balmoral, en Escocia, el 26 de julio deberá ser complacido. Como sea, ella verá a su bisnieto no antes de algunas semanas. Es una reina. Con el bebé real destinado a convertirse en el soberano número 43 de la monarquía británica desde la conquista normanda, en el año 1066, Inglaterra puede volver a sentirse eterna.

El bebé real, que ayer debutó ante el mundo con los ojos cerrados y las manitas junto a la cara, sigue en la línea de sucesión de la corona tras su abuelo, el príncipe Carlos, y su padre, Guillermo, que hace 31 años, el 21 de junio de 1982, nacía en la misma clínica que su primogénito, presentado a la prensa que esperaba su llegada desde hace semanas a las puertas del hospital Saint Mary.

"Tiene un buen par de pulmones, eso es seguro", dijo Guillermo a los periodistas, mientras Catalina, ataviada con un vestido azul, añadió que ambos estaban "muy emocionados" por el nacimiento de su primer hijo.

"Es un momento especial", "creo que cualquier padre primerizo sabrá qué se siente", explicó Catalina mientras el bebé movía las manos, que emergían de la manta en la que estaba envuelto.

Su flamante abuelo y príncipe de Gales, acompañado de su esposa Camilla, visitó brevemente ayer en el hospital a su primer nieto, del que dijo que era "maravilloso, absolutamente maravilloso".

Un poco antes se desplazaron a ver a la familia los padres de Catalina, Michael y Carole Middleton, quienes mostraron su entusiasmo con el hijo de su primogénita.

"Es absolutamente precioso", declaró la única abuela del pequeño, pues Diana, madre de Guillermo y de su hermano Enrique, falleció en un accidente de automóvil en París en 1997.

Las salvas de más de cien cañones y el repique de campanas celebraron el lunes por la tarde la llegada al mundo del príncipe de Cambridge, que reemplaza al príncipe Enrique en la línea sucesoria.

MARC ROCHE-LE MONDE Y AGENCIAS