14 de marzo de 2013 / 01:34 p.m.

Buenos Aires • El papa Francisco será un pontífice acosado por la sombra de la última dictadura argentina, ya que fue acusado de haber entregado a un par de compañeros jesuitas a los represores; sin embargo, respondió ante el señalamiento: “"Hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba"”.

Bergoglio ya era miembro de la Compañía de Jesús en Argentina cuando, en 1976, se impuso el último y más sangriento régimen militar de este país, que se caracterizó por el secuestro, tortura y desaparición de miles de víctimas.

Años atrás, una denuncia periodística aseguró que Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires, denunció ante los militares a los curas Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes trabajaban en una villa en esa ciudad.

Bergoglio les había pedido a sus compañeros que abandonaran su trabajo pastoral, pero ellos se negaron y entonces los denunció, por lo cual, en mayo de 1976, ambos fueron secuestrados y torturados.

También se le acusó de haber apoyado y colaborado con la Junta Militar que gobernó hasta 1983.

El cardenal nunca se refirió a las acusaciones, hasta que en 2010 se publicó El jesuita, un libro con un perfil sobre él, escrito a partir de una serie de entrevistas con los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti.

En ese libro, Bergoglio dijo: “"Si no hablé en su momento fue para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar"”.

Relató que, más que denunciar, protegió a tres curas que eran perseguidos.

“"Saqué del país, por Foz de Iguazú, a un joven que era bastante parecido a mí con mi cédula de identidad, vestido de sacerdote, con el clergyman y, de esa forma, pudo salvar su vida"”, aseguró.

Además, dijo, “"hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba, para abogar por personas secuestradas".

Incluso, relató, llegó a ver dos veces al dictador Jorge Rafael Videla y al almirante Emilio Massera, dos de los personajes más tenebrosos del gobierno militar.

Detalló que averiguó quién era el capellán de Videla para convencerlo de que se hiciera pasar por enfermo y así reemplazarlo con la finalidad de obtener información del paradero de los curas detenidos.

Opositor

Jorge Mario Bergoglio mantuvo, como cabeza de la Iglesia católica argentina, duros enfrentamientos con los gobiernos de los Kirchner, y declaró como testigo por las denuncias de grupos de derechos humanos sobre el papel de la Iglesia en la dictadura.

El cardenal argentino fue principal de la Compañía de Jesús en el país, y ocupó la presidencia de la Conferencia Episcopal entre 2001 y 2011, durante dos periodos consecutivos, hasta que abandonó el cargo porque los estatutos le impedían seguir.

Como máxima autoridad de la Iglesia católica en el país, mantuvo sonados enfrentamientos conel fallecido ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y con su esposa y sucesora, Cristina Fernández, por temas como el matrimonio gay o el aborto.

Kirchner, fallecido en octubre de 2010, llegó a calificarlo como el “"verdadero representante de la oposición"”.

Durante el mandato de Cristina Fernández, trató de mantener una relación distante, pero llegó a promover una “"guerra de Dios"” contra el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En 2008 Bergoglio pidió a Fernández un “"gesto de grandeza"” con las patronales agrarias, denunció “"homogeneización"” del pensamiento y “"crispación social"”, en medio de una grave crisis entre el gobierno y los productores rurales.

En 2010, trató por todos los medios de evitar la aprobación de la ley que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, movilizó a los sacerdotes en defensa de la “"unidad familiar"” y convocó vigilias frente al Parlamento.

“"No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios"”, escribió Bergoglio en vísperas de la aprobación del proyecto en el Congreso.

Aunque perdió esta batalla, poco después logró frenar la difusión de una guía médica que repasaba los supuestos de aborto admitidos por la ley argentina: violación y peligro para la vida o la salud de la madre.

NOTIMEX Y EFE