29 de enero de 2013 / 02:17 p.m.

La ciudad brasileña de Santa María sepultó ayer a cerca de la mitad de las víctimas del incendio de la discoteca Kiss, en la que el pasado domingo murieron 231 jóvenes, mientras que la policía detuvo a cuatro personas investigadas por la peor tragedia de su tipo en los últimos cincuenta años en Brasil.

Los habitantes de esa ciudad de 261 mil habitantes en el sur de Brasil, se despidieron en un ambiente de conmoción e indignación ya que casi todas las víctimas eran jóvenes estudiantes de 20 años en promedio.

Las desgarradoras escenas de parte de padres sepultando a sus hijos y de procesiones silenciosas de féretros se repitieron a lo largo del día en el Cementerio Ecuménico Municipal y en el Parque Jardín Santa Rita, así como en algunas ciudades vecinas.

A las conmovedoras despedidas también acudieron cientos de amigos y compañeros de los estudiantes, en una ciudad que se destaca por ser un polo universitario y en la que muchos habitantes tenían a un familiar, amigo o conocido a quien darle hoy el adiós definitivo.

“"Sabemos que podía haber sido cualquiera de nosotros. No hay una persona que no esté estremecida en Santa María”", dijo el doctor Cléber Lotes, un médico que acudió a trabajar como voluntario para atender a los familiares de las víctimas.

De las 231 víctimas fatales 101 estudiaban en la Universidad Federal de Santa María, así como la mayoría de los 112 heridos, que habían acudido a la discoteca para participar en una fiesta de integración de facultades.

La situación más dramática fue la de las familias que tuvieron que despedirse de hasta dos miembros.

Los hermanos Marcello y Pedro Salla, de 20 y 17 años, estudiantes de Derecho y Agronomía, y despedidos en una ceremonia a la que acudieron numerosos compañeros, quedaron atrapados en la discoteca tras haber conseguido a última hora entradas para la fiesta.

Otra despedida conmovedora fue la del soldado del ejército Leonardo de Lima Machado, de 26 años, quien fue enterrado con honores militares porque, tras salir ileso de la discoteca después de rescatar a su novia, regresó al establecimiento en dos ocasiones para ayudar a otras personas aunque no volvió a aparecer en la segunda oportunidad.

La conmoción reina en Santa María desde la madrugada del domingo, así como también la indignación pese a que la policía arrestó a cuatro de las personas a las que investiga como posibles responsables por la tragedia.

Se trata de los dos propietarios de la discoteca y de dos de los músicos que se presentaban en el momento en que comenzó el incendio.

El comisario Sandro Meinerz, responsable por la investigación, solicitó la detención provisional de los cuatro para garantizar su trabajo, ya que teme se oculten pruebas tras la desaparición de los computadores que guardan las imágenes de las cámaras de seguridad del establecimiento.

Uno de los propietarios, Elissandro Spohr, fue arrestado en la vecina ciudad de Cruz Alta, adonde, según su abogado, había viajado para ser atendido en un hospital por síntomas de intoxicación respiratoria, y a donde se desplazó por temor a permanecer en Santa María.

El otro propietario, Mauro Hoffmann, fue detenido tras presentarse en la comisaría de Santa María en la tarde y luego de que la policía fracasara en diferentes operaciones para localizarlo.

También fueron arrestados dos integrantes del grupo Gurizada Fandangueira, la banda a la que se atribuye el origen del incendio.

Ambos fueron detenidos en una ciudad vecina a la que acudieron para despedirse del acordeonista de la banda, Danilo Jaques, que pereció en el incendio.

Según relatos de supervivientes, el incendio comenzó cuando un integrante del grupo encendió un artefacto pirotécnico cuyas chispas alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo de todo el establecimiento .

El músico señalado como el causante del incendio negó que haya sido el responsable de la tragedia, dijo ayer en una rueda de prensa el comisario de la Policía Civil Marcelo Arigony.

El jefe policial manifestó que el artista, cuya identidad no reveló, “no asumió la culpa en sus declaraciones” de ayer ante la policía.

Claves

Último homenaje

- Miles de personas se congregaron anoche en una plaza del centro de Santa Maríapara rendir un último homenaje a las víctimas del incendio de la discoteca Kiss.

- La policía no dio cifras del número de participantes, pero algunos que estaban en la cabeza de la manifestación calcularon la asistencia de más de 5 mil personas.

- La convocatoria fue iniciativa espontánea de la población, que usó las redes sociales para llamar a la gente a honrar la memoria de los fallecidos y pedir que se castigue a los responsables.

EFE