10 de junio de 2013 / 01:35 p.m.

Washington • Edward Snowden, ex técnico de la CIA y ex consultor de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) que se responsabilizó de filtrar datos de ciberespionaje en Estados Unidos, piensa buscar asilo en “cualquier país que crea en la libertad de expresión.

“Tengo la intención de pedir asilo a cualquier país que crea en la libertad de expresión y se oponga a que la privacidad global sea la víctima”, dijo Snowden ayer desde Hong Kong en entrevista conThe Washington Post.

Snowden reveló también voluntariamente que él es la fuente de los periódicos The Guardian y el propio Post, que revelaron la semana pasada dos programas de espionaje secreto que permiten consultar a diario registros de llamadas en EU y extraer información de servidores de gigantes de internet a fin de espiar a extranjeros sospechosos de terrorismo, lo que incluye el espionaje aleatorio de millones de ciudadanos.

El ingeniero informático de 29 años trabajó cuatro años para la NSA como empleado de varias compañías adjudicatarias de contratos de defensa, la última de ellas Booz Allen Hamilton, desde la que tuvo acceso a la información secreta.

El joven estuvo ligado una década a la inteligencia de EU, primero como ingeniero informático de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en Ginebra, y luego como consultor en empresas externas de defensa que colaboran con la NSA, según dijo él mismo al Guardian.

Booz Allen indicó ayer que Snowden trabajó para ellos menos de tres meses en un equipo en Hawai y que cooperarán en la investigación.

Snowden dijo al Washington Post que no se va a ocultar pero que permitir que la Casa Blanca "intimide a su pueblo con amenazas por revelar malas acciones es lo opuesto al interés público".

El director nacional de Inteligencia, Jamer Clapper, anunció ayer que la NSA solicitó al Departamento de Justicia que investigue los efectos penales de estos hechos, que dijo afectan seriamente la “lucha antiterrorista” de EU.

Snowden adelantó que no se arrepiente de haber filtrado la información clasificada de “alto secreto” porque los estadunidenses “deben decidir por ellos mismos si están dispuestos a ceder su privacidad a un estado de vigilancia constante”.

Londres también escucha

Al gobierno británico le tocó defenderse ayer de que sus servicios secretos actúan en la legalidad y con las preceptivas autorizaciones, al divulgarse que colaboran con el masivo programa de ciberespionaje de Washington.

El canciller William Hague hará hoy una declaración ante la Cámara de los Comunes luego de que el Guardian publicara que el centro de escuchas y decodificación de los servicios secretos locales usa desde 2010 un programa secreto de EU, Prism, para recolectar información privada de los principales servidores de internet.

Una revelación que se une al goteo de filtraciones, la mayoría a ese diario británico, sobre la vigilancia en las comunicaciones telefónicas y digitales de millones de usuarios realizada en secreto por la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) de EU, dentro y fuera de sus fronteras.

Ayer, en un programa dominical de la cadena BBC, Hague salió al paso de la creciente polémica a ambos lados del Atlántico y negó que el centro de escuchas británico GCHQ, en Cheltenham (oeste de Inglaterra) y cuyas actividades son secretas, sortee la legalidad.

Hague eludió "confirmar o negar" si los servicios de inteligencia del Reino Unido utilizan el programa Prism y solo destacó la importancia de la colaboración entre ambos países para hacer frente a la amenaza terrorista internacional.

La existencia del programa Prism se desconocía hasta la semana pasada, cuando el periódico The Guardian y luego The Whasington Post dieron salida a la información de Snowden sobre la existencia de una vigilancia generalizada en las comunicaciones telefónicas y digitales de millones de usuarios en todo el mundo.

EFE