4 de octubre de 2013 / 01:44 p.m.

Lampedusa.-  Buzos italianos trataban de recuperar el viernes los cadáveres atrapados en una embarcación repleta de inmigrantes que naufragó frente a Sicilia, dejando una cifra estimada de 300 personas muertas, en uno de los peores desastres en la crisis de inmigración en Europa.

Los equipos de rescate han recuperado hasta ahora 111 cadáveres y esperan encontrar más de un centenar en la embarcación, que se hundió el jueves a una profundidad de 40 metros a menos de un kilómetro de la costa de la isla sureña de Lampedusa.

Después de sacar del agua a 155 sobrevivientes el jueves, las agitadas aguas podrían complicar las labores de rescate y no hay esperanzas de hallar con vida a alguno de los aproximadamente 500 pasajeros que iban en el barco.

"Dos botes a motor permanecieron en la zona durante la noche y esta mañana buzos se sumergieron para trabajar, pero nosotros esperamos recuperar más de un centenar de cuerpos desde el bote", dijo la funcionaria de la guardia costera Floriana Segreto a Reuters.

El desastre ocurrió cuando el combustible del bote se incendió, haciendo que la gente entrara en pánico y se desplazara hacia un lado, escorándose la embarcación y zozobrando. En el barco viajaban mayormente ciudadanos de Eritrea y Somalia.

Italia vivirá un día de luto el viernes, y las escuelas guardarán un minuto de silencio en memoria de las víctimas, que fallecieron cuatro días después de que 13 inmigrantes se ahogaran en otro naufragio en el este de Sicilia.

En una visita a Asís, el Papa Francisco, que ha hecho de la lucha de los inmigrantes africanos una pieza clave de su misión, dijo que las muertes en Lampedusa subrayaban el estado desesperado al que se enfrentan los pobres en un "mundo salvaje".

"Hoy es un día para llorar", dijo.

Un transbordador llegó el viernes con un camión que contenía unos 100 féretros y cuatro coches fúnebres para trasladar a los muertos, que están alineados en el suelo de un hangar del aeropuerto.

Lampedusa, una pequeña isla pesquera y turística situada a mitad de camino entre Sicilia y Túnez, ha sufrido el mayor peso de una crisis que en los últimos años ha visto llegar a decenas de miles de inmigrantes africanos en barcos desvencijados y saturados.

El año pasado, casi 500 personas fueron dadas por muertas o desaparecidas en su intento de cruzar de Túnez a Italia, dijo la agencia de refugiados de la ONU. Los sirios que huyen de la guerra civil se han sumado a estas cifras.

 

 Corredores humanitarios

El desastre ha renovado la presión de Italia para que la Unión Europea aporte más ayuda para combatir una crisis de inmigrantes que lleva décadas en el Mediterráneo.

El Partido Democrático de centroizquierda del primer ministro Enrico Letta pidió una reunión urgente del Consejo Europeo para acordar el establecimiento de "corredores humanitarios" especiales que den protección a los barcos con inmigrantes.

También ha alimentado una creciente disputa política en la que el partido antiinmigración Liga Norte ha pedido la dimisión de la ministra de Integración Cecile Kyenge, la primera ministra negra de Italia.

El partido afirma que su demanda de una mejor integración de los inmigrantes en Italia había "enviado peligrosas señales" a los futuros inmigrantes.

Pero la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, rechazó las afirmaciones del político de la Liga Norte Matteo Salvini de que las embarcaciones deberían rechazarse porque están llenos de "inmigrantes ilegales".

"Son refugiados. Tenemos obligación de acogerles. Deben ser respetados", dijo a Reuters. "El mensaje de la Liga es un virus que está contaminando a la gente con odio. En un momento como éste, no pueden seguir repitiendo esta basura", añadió.

Reuters