11 de septiembre de 2013 / 11:59 p.m.

España — Más de un millón de partidarios de la independencia de Cataluña formaron el miércoles una gigantesca cadena humana de casi 400 kilómetros (250 millas) para reclamar un Estado separado de España.

El acto coincidió, al igual que la multitudinaria manifestación separatista del año pasado, con la festividad local del 11 de septiembre que recuerda la derrota de Cataluña en la guerra de sucesión al trono español en 1714.

El gobierno regional catalán calculó que 1,6 millones de personas en la región de 7,5 millones de habitantes participaron en la cadena humana, con la que unieron simbólicamente de norte a sur esta región del noreste español. La cadena recorrió las principales capitales catalanas: Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona.

"Hoy es un día histórico", dijo Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, principal asociación organizadora. "El pueblo catalán ha reafirmado su determinación de constituirse en un Estado libre".

La mayoría de los participantes, niños y adultos de todas las edades, lucían los colores a franjas rojas y amarillas de la bandera de Cataluña.

"Está cada vez más claro que no tenemos adónde ir con España. Queremos ser libres", señaló Montserrat Espina, una comerciante de 44 años de Barcelona.

Los partidarios de la independencia alzaron sus brazos y corearon "¡Independencia!" durante la manifestación. Había un ánimo festivo en la campiña, donde en algunos poblados se escuchaban las campanas de las iglesias.

En Barcelona, la cadena humana pasó por la plaza principal de la ciudad, alrededor de la famosa catedral de la Sagrada Familia y por el estadio de fútbol Camp Nou donde juega el Barsa.

El presidente regional de Cataluña, el nacionalista Artur Mas, dijo que esperaba "asombrar al mundo" con la manifestación. La cadena contó con el respaldo de tres de las ocho formaciones políticas representadas en el Parlamento autonómico.

La protesta en Cataluña fue pacífica, pero un pequeño grupo de fascistas españoles en Madrid se metieron a la oficina que la delegación del gobierno catalán tiene en la capital española.

Imágenes de televisión mostraron a unos 10 hombres con banderas fascistas españolas que gritaban, empujaban a personas y volcaban muebles, al tiempo que también golpearon la cámara de un periodista de televisión. Gritaron "¡Cataluña es España!" y se marcharon rápidamente, pero aparentemente abrieron un contenedor de gas lacrimógeno, por lo que las 100 o más personas reunidas allí se vieron obligadas a evacuar.

Durante la dictadura del general Francisco Franco, de 1939 a 1975, se prohibió el uso de la lengua catalana en las escuelas, en las publicaciones y en público.

A pesar de compartir muchas características culturales con el resto de España, muchos catalanes dicen tener una profunda diferencia cultural en base a su idioma, que se habla en la región junto con el español.

Catalanes y españoles que se oponen a la ruptura del país expresaron su malestar a través de las redes sociales, donde la etiqueta "SomEspanya" (somos España, en catalán) fue una de las más comentadas a nivel mundial en Twitter durante toda la jornada.

La vicepresidenta española Soraya Sáenz de Santamaría aseguró sobre la cadena que "lo peor que puede hacer un político es obligar a la gente a separarse".

Mas ha prometido la convocatoria a un referendo independentista en 2014. El gobierno central de Mariano Rajoy ha dicho en reiteradas ocasiones que frenará la consulta por considerarla ilegal.

Mas admitió la semana pasada por primera vez que renunciará al referendo si no cuenta con el aval de Madrid y deslizó la posibilidad de convocar a elecciones regionales plebiscitarias en 2016 en las que los partidos catalanes deberían concurrir con una posición clara a favor o en contra de la independencia.

La prensa local interpretó el mensaje como un frenazo. Incluso se confirmó una reunión secreta entre Mas y el presidente Rajoy que tuvo lugar a fines de agosto para buscar soluciones a la crisis.

Al día siguiente de las revelaciones periodísticas, Mas se apresuró a decir que la consulta tendría lugar "sí o sí" en 2014.

Mas, que proviene de un partido nacionalista de centroderecha, lidera un gobierno frágil con el apoyo de la formación independentista de izquierdas Esquerra Republicana de Catalunya, que antepone la consulta a cualquier otro objetivo.

Sin embargo, el líder regional también insiste en la necesidad de impulsar la recuperación económica. Cataluña, con 7,5 millones de habitantes, es la primera economía del país y supone casi 20% del producto interno bruto de España.

Pero actualmente sufre una grave crisis de deuda y sus finanzas se sustentan gracias a un rescate económico de Madrid que sumó 12.580 millones de euros (16.605 millones de dólares) entre 2012 y 2013.

Las autoridades catalanas sostienen que la región se ha empobrecido porque aporta mucho al Estado y recibe poco a cambio. En la actualidad es una de las regiones con mayor autogobierno en el país.

Las encuestas indican que la mayoría de los catalanes están de acuerdo en llevar a cabo un referéndum para definir su posición con respecto al resto de España, aunque las encuestas indican que el apoyo entre los habitantes para obtener la independencia ronda el 50%. Ese porcentaje disminuye cuando se les pregunta si les gustaría que el estado catalán esté fuera de la Unión Europea.

(AP)