25 de enero de 2013 / 01:26 p.m.

El primer ministro británico, David Cameron, pidió hoy dureza, inteligencia y paciencia para combatir el extremismo y la violencia terrorista que ha aflorado en torno a Al Qaeda en Oriente Medio, el norte de África y África subsahariana.

""Para derrotar esta amenaza, tenemos que ser duros, inteligentes y pacientes"", afirmó Cameron en su intervención en el Foro de Davos, en la que dijo que esta será de las prioridades que propondrá para la agenda del G-8, cuya cumbre organiza este año el Reino Unido.

""En lo más alto de nuestra agenda está por supuesto hacer frente a la amenaza del extremismo y violencia terrorista que hemos visto aparecer en Mali y en el despreciable ataque (contra una planta de gas) en Argelia"", expuso el mandatario británico.

Cameron señaló que la comunidad internacional ""está metida en una larga lucha contra terroristas asesinos y contra la ideología venenosa que los sostiene"" y llamó la atención sobre la extensión del problema desde Afganistán y Pakistán a Yemen, Somalia y el norte de África, debido a la presión ejercida en Afganistán y Pakistán.

El primer ministro consideró que hay margen para un enfoque contundente en materia de seguridad -""incluido en determinados momentos una acción militar donde sea necesaria""- y defendió la operación armada que lleva a cabo Francia en Mali.

Pero junto a este enfoque, consideró que es necesaria ""una respuesta política inteligente"" para contrarrestar ""el relato venenoso que estos terroristas transmiten"" y para solucionar las injusticias sociales que aprovechan para obtener respaldo.

""Esto significa usar todo lo que tenemos a mano, nuestras redes diplomáticas, nuestro presupuesto al desarrollo, nuestras relaciones políticas, nuestra cooperación militar y de seguridad, y apoyar en esos países y en otros la construcción de fundamentos de la democracia como el Estado de Derecho y una prensa libre"", dijo.

Cameron consideró que es necesario abrir un debate sobre como se comparte esta responsabilidad de lucha contra el extremismo islámico y defendió la vigencia de la ""Primavera Árabe"", afirmando que ""sigue siendo parte de la solución y no del problema"".

EFE