23 de enero de 2013 / 02:38 a.m.

El primer ministro británico pronunciará este miércoles un esperado discurso en Londres en el que confirmará la celebración de una polémica consulta al Reino Unido después de las elecciones generales de 2015 sobre una posible salida de la Unión Europea.

 Londres • El primer ministro británico, David Cameron, ha cedido ante las presiones del ala más dura y antieuropea de su partido, el Conservador, y hoy prometerá organizar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido dentro de la Unión Europea (UE). La votación tendría lugar después de las elecciones generales de 2015, según pasajes de su esperado discurso divulgados por Downing Street.

"El próximo programa electoral conservador en 2015 pedirá un mandato del pueblo británico para que el gobierno conservador negocie un nuevo acuerdo con nuestros socios europeos en la próxima legislatura parlamentaria", debe decir el jefe de gobierno conservador en su intervención.

"Y cuando hayamos negociado ese nuevo acuerdo, daremos al pueblo británico un referéndum con una simple opción de permanecer dentro o fuera de la Unión Europea bajo esas nuevas condiciones o de salir completamente. Será un referéndum dentro o fuera", agregará, siempre según su oficina.

Aunque Cameron está a favor de repatriar competencias, quiere que su país siga en la UE como socio comercial, teniendo en cuenta que el 40 por ciento de las exportaciones británicas van a Europa.

Cameron se comprometerá a llevar a cabo la negociación -que seguramente incluirá la repatriación a Londres de poderes cedidos a Bruselas-, y el referéndum durante la primera mitad de la legislatura de cinco años, a condición que siga siendo el inquilino de Downing Street. "Ya es hora de que el pueblo británico pueda hablar. Ya es hora de resolver esta cuestión europea en la política británica", afirmará.

Cameron había programado inicialmente el discurso para el pasado viernes en Amsterdam, pero se vio obligado a aplazarlo debido a la gravedad de la crisis de los rehenes en una planta de gas de Argelia, donde hasta seis británicos murieron en un sangriento ataque islamista.

Pero si las indicaciones dadas entonces sobre el discurso frustrado giraban más bien en torno a una posible "deriva" de Londres hacia la salida si Europa no hacía frente a sus desafíos, en esta ocasión el tema principal es el referéndum que los más euroescépticos de su partido llevan tiempo pidiendo.

Cameron considera que "el desencanto público hacia la UE ha alcanzado un máximo", cuando el último sondeo YouGov publicado el lunes cerca de uno de cada tres (34%) británicos respaldaría una salida de la Unión.

"La gente siente que la UE está yendo por un camino que nunca quisieron. Resienten la interferencia en nuestra vida nacional de lo que consideran normas y regulaciones innecesarias. Y se preguntan para qué sirve todo esto", debe agregar el primer ministro.

"El resultado es que el consentimiento democrático a favor de la UE en el Reino Unido es tenue", debe afirmar. El primer ministro dice entender la "impaciencia" de quienes querrían celebrar un referéndum lo antes posible, pero agrega que votar ahora entre quedarse o salir sería "una opción totalmente falsa".

"Es erróneo preguntar a la gente si nos quedamos o nos vamos antes de haber tenido la oportunidad de corregir esta relación", dice. A pesar de todo, Cameron señala su disposición a que el Reino Unido desempeñe "un papel activo y comprometido" en las reformas que debe llevar a cabo el bloque para hacer frente a sus retos, empezando por la crisis de la eurozona.

"Si no hacemos frente a estos desafíos, el peligro es que Europa fracase y que el pueblo británico derive hacia la salida", insistirá.

Su discurso corre el riesgo de tensar todavía más las relaciones dentro de la coalición gubernamental con los liberal-demócratas del pro-europeo Nick Clegg, que como el opositor Partido Laborista, los círculos empresariales e incluso la City han advertido a Cameron del impacto que podría tener una ruptura con el primer socio comercial del Reino Unido para la frágil economía británica.

El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, ha acusado al "premier" de llevar al país hacia «un precipicio económico» y de estar allanando el camino a "la salida de UE". El viceprimer ministro y liberaldemócrata Nick Clegg ha criticado también a su socio de coalición y ha anticipado que el referéndum "creará incertidumbre y tendrá un efecto negativo sobre el crecimiento y la creación de empleo".

Un grupo de 25 conservadores históricos y «eurófilos» (entre ellos, Michael Ray Dibdin Heseltine, que propició la caída de Margaret Thatcher) ha escrito una carta urgente al Primer Ministro urgiéndole que dé «una visión positiva de Gran Bretaña en Europa» en su discurso y que no ponga el énfasis en la consulta popular para salir de la UE.

Los conservadores «eurófobos», encabezados por el ex ministro de Defensa Liam Fox, no ocultan su satisfacción: "Vamos a escuchar por fin el discurso que llevamos mucho tiempo esperando", afirma Fox.

El ministro británico de Empresa, el liberaldemócrata Vince Cable, ya ha advertido de las consecuencias que puede tener para el Reino Unido si decide renegociar la relación con la Unión Europea. Según Cable, la visión de Cameron es una "apuesta peligrosa" que terminará por alejar la inversión extranjera en momentos en que el Reino Unido atraviesa por una crisis económica.

El discurso de Cameron coincide con los 40 años del ingreso del Reino Unido en la Comunidad Económica Europea (CEE) durante el mandato del primer ministro conservador Edward Heath, cumplido el pasado 1 de enero.

AGENCIAS