5 de julio de 2013 / 08:26 p.m.

GUATEMALA — Al grito de "Mi familia no come cemento gris, mi familia come maíz" unos 1.000 campesinos, indígenas y pobladores de 12 comunidades del oeste de Guatemala manifestaron por la apertura de una planta procesadora de cemento en su comunidad.

"Nosotros estamos resistiendo pacíficamente, en primer lugar nunca nos consultaron si queríamos tener en nuestra comunidad una planta cementara que lo que va a hacer es contaminar nuestro ambiente, nuestros suelos", dijo José Tucuy de la directiva de Las 12 comunidades.

La protesta se realizó en San Juan Sacatepéquez, a unos 30 kilómetros al noroeste de la capital guatemalteca.

La organización reclama que unas 64.000 personas serían afectadas por la contaminación que generaría la planta. En el año 2007 se realizó una consulta comunitaria sobre el tema en la que participaron poco más de 8.000 personas que dijeron que no a la instalación de la planta, cuatro personas votaron a favor de la instalación.

Según Tucuy, unos 19,5 kilómetros fueron concedidos por el gobierno para la instalación de la planta cementera. "Hemos hecho nuestras demandas pero las peticiones de los pueblos indígenas siempre quedan engavetadas y no resueltas", señaló.

La pobladora del lugar Ramona García dijo que "la planta cementera va a invertir en un mega proyecto, lo que llaman el anillo regional, una carretera de varios kilómetros que va a pasar por nuestra comunidad, destruyendo nuestros bosques y obligando a la gente a migrar a otros lados", dijo García. Además señaló que la manifestación se realizó el viernes porque tenían información que sería inaugurada la planta.

Marta Victoria Hernández, agente publicitario de la cementera, dijo que la planta aún no ha sido inaugurada. Sobre los señalamientos de contaminación informó que no se encontraba nadie disponible en la empresa para hablar del tema.

La empresa Cementos Progreso, propietarios de la planta cementera en discordia, dijo en un boletín de prensa que el viernes no inauguraron la planta, sino que se realizó una ceremonia maya en la que se pidió "permiso a la madre tierra" para que el proyecto cementero funcione en armonía.

"Reconocemos, valoramos y estamos orgullosos de la diversidad cultural de nuestro país, de la cual todos somos parte, por lo que respetamos y tomamos en cuenta la espiritualidad de las comunidades", dijo en el comunicado el gerente de operaciones de la empresa, Mario Orellana.

Los megaproyectos como mineras, hidroeléctricas y plantas cementeras han provocado varios conflictos en diferentes partes de Guatemala y es uno de los principales problemas que afronta el gobierno del presidente Otto Pérez Molina, especialmente porque los pobladores aducen que a pesar de que se realizan consultas comunitarias estas no son tomadas en cuenta por las autoridades al momento de autorizar los proyectos.

En octubre de 2012, seis campesinos fueron muertos por soldados guatemaltecos cuando estos protestaban por la instalación de un proyecto hidroeléctrico en el oeste de Guatemala.

Desde enero varios incidentes ocurrieron en la población de San Rafael Las Flores en el departamento de Santa Rosa, al este del país cuando los pobladores protestaron frente a la instalación de la Minera San Rafael lo que provocó disturbios y muertos. En mayo de ese año el Presidente Pérez instauró un estado de sitio en el lugar, militarizando la zona.

(AP)