EFE
22 de junio de 2013 / 07:40 p.m.

Londres • La embajadora de Ecuador en Londres, Ana Albán, cree que la situación de Julian Assange, refugiado en esa legación desde hace un año, se resolverá "cuando haya interés por todas las partes", según dijo en una entrevista publicada hoy por el Financial Times (FT).

La embajadora ecuatoriana en la capital británica, abogada y exministra de Medioambiente en su país, recordó en una entrevista con el rotativo británico cómo el 19 de junio de 2012, su personal de la embajada la telefoneó para informarle de la llegada del fundador de WikiLeaks, que pidió ayuda al Gobierno de Rafael Correo para evitar su entrega a Suecia.

Las autoridades suecas quieren interrogar al periodista por presuntos delitos sexuales que él siempre ha negado y está convencido de que una vez en Suecia, sería extraditado a EEUU, país perjudicado por las filtraciones hechas por WikiLeaks, y donde teme por su vida.

"Mi primera reacción fue pensar que (Assange) no tenía una cita y pedí a mis empleados que le hicieran un café y le pidieran que esperara", relató Albán a ese rotativo.

La diplomática, de 45 años, que recordó cómo el exhacker le entregó un sobre con una carta en la que solicitaba asilo, opinó que el caso de Assange puede dividirse en dos partes.

"La primera parte implica las negociaciones políticas con el Gobierno británico sobre la posibilidad de extraditar a Assange a un tercer país", dijo.

La segunda, agregó, "tiene que ver con su cuidado. Está completamente en nuestras manos y nosotros somos responsables de él: de su seguridad, alojamiento, comida, salud y bienestar".

Albán señaló que al principio solo alimentaba exhacker con productos cocinados por su propio cocinero pues temía que le pudieran "envenenar".

"Pero ahora come de todo. A veces almorzamos juntos cuando quiere comida ecuatoriana: ceviche, langostinos", explicó la embajadora, que también gestionó que el fundador de WikiLeaks tuviera revisiones médicas.

Albán también dijo que aunque Assange "es muy fuerte físicamente", una de sus preocupaciones era "asegurarse de que no se deprimiera nunca".

La embajadora describió la habitación de Assange dentro de la legación de Ecuador como un "lugar pequeño" y dijo que para alojarle tuvieron que "acondicionar" la sala con nuevo mobiliario.

La pasada semana, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño se entrevistó con su homólogo británico, William Hague, para abordar la situación del australiano y ambos Gobiernos acordaron crear un grupo de trabajo para buscar una solución diplomática a la situación del periodista.