AP
21 de diciembre de 2013 / 10:21 p.m.

La Habana.-  El presidente Raúl Castro rechazó las presiones para avanzar más rápido en las reformas económicas en Cuba y reiteró su interés de dialogar con Estados Unidos pero sin aceptar condiciones.

"No ignoramos que quienes nos apremian a acelerar el paso nos empujan al fracaso, a la desunión y a dañar la confianza y el apoyo del pueblo en la construcción del socialismo", expresó Castro ante la Asamblea Nacional —el parlamento— el sábado por la tarde.

La advertencia, dijo el mandatario, es tanto para quienes exhortan cambios "con sanas intenciones" como para aquellos que lo hacen con animadversión hacia el modelo cubano.

Castro pronunció el discurso final de la sesión plenaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que comenzó su actividad el viernes y cuyas discusiones giraron en torno a las reformas económicas y financieras impulsadas por el mandatario desde 2010.

Vestido de verde olivo, Castro reiteró la necesidad de moverse con cuidado en su "actualización del modelo" para evitar "nefastos resultados de violentar los ritmos y saltar etapas".

A lo largo de estos años, se flexibilizó el trabajo independiente del estado, se abrió el mercado de bienes raíces y automóviles, y se entregaron tierras ociosas en usufructo a productores privados, mientras se autorizaron las cooperativas no agrícolas y se extendió una política crediticia.

Sin embargo, los observadores opinan que no ha sido suficiente para sacar adelante a la isla, mientras que otros consideraron necesario ir con cautela para evitar políticas de choque.

Castro reiteró que la isla no aplicará medidas que puedan poner en riesgo la esencia del modelo: eficiencia y socialismo.

También reaccionó a un conjunto de anuncios gubernamentales sobre el cierre de salas de cine 3D, tiendas de ropa y otros rubros que no están explícitamente autorizados, pero que comenzaron a popular en la isla.

"Hechos recientes pusieron en evidencia un inadecuado control por parte de las instituciones gubernamentales de cara a las ilegalidades en el ejercicio del trabajo por cuenta propia", reconoció Castro sin mencionar los casos en particular.

La medida de cerrar esos negocios no fue bien vista por toda la población y generó conjeturas sobre si esto sería el inicio de la reversión en los cambios.

Las "ilegalidades" no fueron "enfrentadas resuelta y oportunamente, creando un ambiente de impunidad", expresó.

Durante su discurso, el mandatario abordó la relación con Estados Unidos, país con el cual Cuba no tiene relaciones desde hace cinco décadas, luego del triunfo de la revolución y de que Washington impusiera un conjunto de sanciones para presionar un cambio de sistema.

"No reclamamos a Estados Unidos que cambie su sistema político y social, ni aceptamos negociar el nuestro", expresó Castro. "Si realmente aceptamos avanzar en las relaciones bilaterales, tendremos que aprender respetar nuestras diferencias".

Estados Unidos rechazó en varias ocasiones normalizar sus nexos con Cuba, alegando que la isla no está dispuesta a modificar su sistema.

Durante su discurso el mandatario dio a conocer también que, tras la apertura en enero del Puerto del Mariel, el gobierno profundizará los estudios de una nueva normativa para la inversión extranjera.

"Se trabaja en la elaboración de un proyecto de ley en esta materia que pretendemos someter a una próxima sesión de la Asamblea Nacional que será en el mes de marzo", dijo Castro.

Ubicado a unos 45 kilómetros de la capital, Mariel se convertirá en el principal puerto del país y las autoridades abrieron una zona franca en sus alrededores.