Notimex 
30 de julio de 2013 / 07:51 p.m.

 

París • El papa Francisco, sin romper la doctrina, ofrece la imagen de una Iglesia Católica que no propaga anatemas, prohibiciones y decisiones autoritarias, sino que acoge, escucha y respeta a las personas, celebró hoy el diario Le Monde.

El rotativo francés calificó este martes como positivo el mensaje de respeto a la homosexualidad que el pontífice argentino dio en el avión que lo llevó a Roma, la víspera al concluir su visita a Brasil, al ser cuestionado por periodistas sobre el llamado "lobby gay".

"El problema no es tener esta tendencia. El problema es más grave, según yo. Si una persona es gay y busca al señor con buena voluntad, ¿quién soy para juzgarlo?", declaró Francisco y bromeó diciendo que aún nadie en El Vaticano tiene inscrito en su credencial que es gay.

El Papa recordó que el catecismo de la Iglesia Católica no dice que se debe marginar a estas personas, sino integrarlas en la sociedad.

Según Le Monde, a primera vista no hay nada fundamentalmente nuevo en las palabras del obispo de Roma, de hecho su posición es coherente con la atención pastoral hacia las personas homosexuales, presentadas el 1 de octubre de 1986 por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El texto establece que se debe deplorar enérgicamente que las personas homosexuales sean objeto de expresiones maliciosas y gestos violentos, y que este tipo de reacciones merecen la condena de los pastores de la Iglesia, ya que la dignidad de las personas merece ser respetada.

Sin embargo, el documento encomienda a los homosexuales a llevar una vida casta, denunciando la "inmoralidad de la actividad homosexual", pues aunque no es un pecado en sí, esta tendencia conlleva a un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral.

El diario destacó que Francisco conserva esencialmente la idea de acogida e integración, y aunque reitera la oposición de la Iglesia al matrimonio gay, cuida de no pronunciar ninguna condena moral a los homosexuales, a diferencia de su predecesor Benedicto XVI.

"No hay ruptura doctrinal, pero sí una inflexión. Un cambio de tono. Si bien el Papa cerró la puerta a la ordenación de mujeres, quiere jugar un papel más activo en la Iglesia y, por ejemplo, inició una apertura hacia los divorciados y vueltos a casar", indicó.

"Cuatro meses después del inicio de su pontificado, Francisco ha hecho de escuchar un poco de música nueva. Podemos desear que vaya más allá. Pero (este inicio) es un buen augurio", concluyó.