LA ALDEA POR ADAM MORROW-IPS
18 de agosto de 2013 / 05:26 p.m.

El Cairo • Conforme se agrava la crisis política en Egipto, partidarios del derrocado presidente Mohamed Mursi acusan a los medios de comunicación locales, tanto estatales como privados, de ignorar las protestas y ocultar masivos abusos a los derechos humanos.

"La televisión egipcia está tratando desesperadamente de encubrir el asesinato de cientos de manifestantes desarmados en la Plaza Rabaa al Adawiya, en El Cairo", denuncia Qutb al Arabi, dirigente de los Hermanos Musulmanes, afin al mandatario islamista.

"Incluso está tratando de presentar a los manifestantes como 'terroristas'", se queja.

El miércoles pasado, las fuerzas de seguridad egipcias dispersaron violentamente, con disparos de bala real y gases lacrimógenos, dos plantones de protesta en El Cairo que ya entraban en su sexta semana, exigiendo la devolución de la presidencia a Mohamed Mursi.

El jueves pasado, el Ministerio de Salud egipcio informó que 288 personas murieron en la represión lanzada en la Plaza Rabaa al-Adawiya, donde se realizaba el más grande de los dos plantones a favor de Mursi.

La Alianza Nacional para la Defensa de la Legitimidad, partidaria de Mursi, asegura que el número de víctimas fatales supera los mil.

Al menos cuatro periodistas, incluyendo a un camarógrafo de British Sky News, murieron en los hechos de violencia de esta semana en la capital egipcia.

Pero la prensa estatal y la mayoría de los medios privados celebraron la operación de seguridad contra los que califican como "terroristas", que —afirman estas empresas de comunicación— "amenazaban la seguridad nacional".

La televisión egipcia mostró armas que supuestamente habrían sido incautadas en los sitios de protesta de los musulmanes.

"Los medios locales han intentado constantemente presentar a los manifestantes pacíficos como violentos terroristas, sin dar pruebas creíbles de ello", dice Al Arabi.

Las armas supuestamente halladas en los sitios de protesta son parte de un montaje de las fuerzas de seguridad con la complicidad de los medios, sostiene el líder musulmán.

Desde que Mursi fue expulsado del gobierno por los militares el tres de julio pasado, se iniciaron manifestaciones no violentas en todo Egipto. Los medios han intentado minimizar o ignorar por completo esas protestas.

"Gran cantidad de egipcios están en las calles de todo el país demandando la restauración de la legitimidad democrática y condenando la masacre del miércoles", asegura Al Arabi.

"Pero es imposible evaluar el número exacto, ya que las movilizaciones a favor de Mursi, en especial las que se realizan fuera de El Cairo, no reciben ningún tipo de cobertura periodística", añade.

Hasan Ali, profesor de medios de comunicación en la Universidad de El Cairo, coincide con Al Arabi.

"Los medios egipcios ignoran las manifestaciones y las marchas, sin importar su tamaño, y se concentran exclusivamente en las actividades en contra de Mursi", indica Alí.

El periodismo en Egipto "perdió todo asomo de objetividad o profesionalismo", agrega el profesor universitario.

El cinco de agosto pasado, las nuevas autoridades egipcias prohibieron la entrada al país de la yemení Tawakul Kerman, premio Nobel de la Paz 2011. Al día siguiente, la periodista y activista declaró: “Solo los que apoyan el golpe militar en Egipto tienen voz en los medios".

Según Al Arabi, también miembro del Consejo Supremo de Periodismo (responsable de la administración de la prensa estatal), la censura a los partidarios de Mohamed Mursi es parte de una gran campaña en contra de los islamistas.

"Después del golpe, la prensa estatal dejó de inmediato de publicar todo lo que fuera de escritores islamistas, mientras que los canales de televisión estatales, y la mayoría de los privados, dejaron de invitar a comentaristas musulmanes", asegura.

Luego de la expulsión de Mursi de la presidencia, las autoridades militares cerraron de inmediato los canales de televisión islamistas, acusándolos de "incitar a la violencia".

Las fuerzas de seguridad también ingresaron a las oficinas de la cadena árabe Al Jazeera en la capital egipcia.

En cambio, los canales privados conocidos por su línea anti musulmana no sufrieron censura alguna. Estas estaciones de televisión, que tienen su sede en la Media Production City, en los suburbios de El Cairo, son propiedad en su mayoría de empresarios que estuvieron vinculados al régimen de Hosni Mubarak (1981-2011).

A comienzos de este mes, decenas de partidarios del presidente derrocado fueron arrestados cuando intentaban realizar un plantón frente a la Media Production City exigiendo una “purga” en los medios.

Mientras, los pocos canales de televisión no egipcios que cubren las manifestaciones a favor de Mursi fueron objeto de frecuentes acosos e interferencias.

El martes pasado, el canal de televisión Al Quds, con sede central en Gaza, informó que las fuerzas de seguridad egipcias hicieron una redada en su oficina de El Cairo y detuvieron a uno de sus empleados.

Al Quds es administrado por el grupo palestino Hamas (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica), vinculado con los Hermanos Musulmanes y gobernante en la Franja de Gaza.

Además de Al Quds, el gobierno egipcio también sacó del aire a otros canales internacionales que cubrían las manifestaciones a favor de Mursi, como Al Jazeera, Al Yarmouk, con sede en Jordania, y Al Hiwar, con sede en Gran Bretaña.

El año pasado, Mursi, el candidato de la los Hermanos Musulmanes, se convirtió en el primer presidente egipcio elegido en forma libre.

El 3 de julio de este año, fue derrocado por las poderosas fuerzas armadas, luego de que se realizaran masivas protestas contra su gobierno en la capitalina y emblemática plaza Tahrir.