29 de noviembre de 2014 / 04:46 p.m.

Monterrey.- Tal parece que lo que veíamos en la serie de "El Chavo del 8", donde "Doña Florinda" mostraba un gran amor hacia el "Profesor Girafales", no era del todo cierto, ya que de quien estaba realmente enamorada era de "Chespirito".

Todo comenzó cuando ella llegó a trabajar a la compañía de "Chespirito", tenía 22 años y él, 20 más.

En ese momento, Gómez Bolaños contaba con una fama de mujeriego, además de que también estaba casado; todos estos factores no le ayudaron en ese momento al actor para conquistar a Florinda que por entonces contaba con una larga cabellera rubia.

Roberto comentaba que en esos momentos su relación con Graciela, su primera esposa, se había ido deteriorando paulatinamente. Al igual que en la gran mayoría de los casos semejantes de otras parejas, la culpa debía ser repartida entre los dos; pero lo más probable era que a él le correspondiera el porcentaje mayor de culpa, ya que mientras ella cometía fallas de mediana dimensión, como carencia de apoyo o falta de interés, en cambio, sus errores se extendían hasta el campo de la infidelidad.

Durante las giras, eran frecuentemente asediados por damas que no se conformaban con el recuerdo que representaba un autógrafo, sino que solicitaban un testimonio más íntimo.

Todo esto se debió en gran parte a que a raíz del nacimiento de su sexta hija, el actor se sometió a la vasectomía, de modo que estaba imposibilitado para embarazar a una mujer; éste y muchos otros factores ponían en bandeja de plata que tuviera muchas experiencias fuera de casa.

Al mismo tiempo, la esencia de Florinda lo iba inundando cada vez más, pero él tenía que ahogar su sentimiento en silencio, ya que su condición como jefe seguía siendo un obstáculo infranqueable.

El actor cómico no se dio por vencido, de manera discreta y decente la persiguió durante cinco años,  pues el hecho de que él fuera el productor de la serie de "El Chavo del 8" y quien llevaba la batuta del programa, nunca le hizo sentirse con derecho para otras cosas.

Pero había otra cuestión en el medio, o más bien, otro hombre: Carlos Villagrán. El actor que se hizo famoso con el personaje de "Quico" fue novio de Florinda antes de que Gómez Bolaños se ganara su corazón. Esa historia se conoció muchos años después cuando el propio Villagrán la contó en una entrevista no sin ocultar el rencor que le guardaba a su ex amigo por eso."El me dijo que tenía que cortar el noviazgo porque la cadena de televisión no veía con buenos ojos los romances entre el elenco", contó Villagrán. El hecho de que Florinda lo dejara por “El Chavo” sumó rivalidad a los conflictos laborales que mantuvieron ambos durante años.

Pero en un momento, después de tantos años de estar en espera de ese amor, tomaron una copa y comenzaron a platicar sobre los besos que se daban frente a las cámaras.

"Ella me dijo: Si quieres besar a alguien por qué no me besas a mí. Pues, claro, le dije yo, y así empezó todo", explicó "Chespirito" a la prensa.

Aunque Roberto Gómez Bolaños y Florinda Meza pasaban gran parte de su tiempo en los foros de televisión de la ciudad de México, no fue ahí donde nació la relación, sino en un viaje a Chile en 1977.

Ese fue el inicio  de un romance que perduró durante más de un cuarto de siglo, todo ello alimentado con pasión, ternura, admiración, emoción y dicha.

"Florinda me hizo un hombre fiel", declaró Bolaños hace unos años como para sintetizar el vínculo estrecho que los unía y que superó todas las críticas y ataques que en algún momento recibieron.

Pero el siguiente paso que venía para que su relación pudiera seguir, era la ruptura de la unión entre él y Graciela, que a pesar de todo, había perdurado por más de dos décadas su relación, así que la solución de ruptura por lo tanto, era lo más razonable; para ello tomó la decisión de dejar en propiedad de Graciela todos los bienes raíces que tuvieron juntos, incluyendo las dos casas que construyeron, un buen número de terrenos, centenarios, el mejor de sus dos coches, todos los muebles, entre otras cosas.

El proceso para superar tan difícil momento fue lento, pero con paciencia y apoyo, poco a poco lo fue superando; después, Florinda comenzó a ser aceptada por los hijos de Gómez Bolaños, unos más pronto que otros, y se puede asegurar que esa aceptación ha alcanzado el grado de cariño.

Después de 27 años de convivencia en unión libre, voluntaria y amorosa, Florinda y Roberto Gómez Bolaños decidieron formalizar su unión ante la sociedad contrayendo matrimonio; o mejor dicho decidieron añadir un testimonio legal a lo ya habían tenido desde un principio.

La ceremonia contó con la presencia de un reducido grupo de familiares, además de un selecto grupo de amistades que les hicieron el honor de figurar como testigos Emilio Azcárraga Jean, Pepe Bastón, Javier Labrada y Edgar Vivar.

FOTO: Especial

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