24 de marzo de 2013 / 07:15 p.m.

El presidente de Chipre se reúne con dirigentes europeos, entre ellos Christine Lagarde, jefa del FMI, en busca de evitar la bancarrota de su sistema bancario.

 Bruselas • El plazo para Chipre se vence mañana. El presidente chipriota, Nicos Anastasiadis, participa en una reunión con acreedores europeos, que significa su última oportunidad para obtener un préstamo de 10 mil millones de euros (13 mil millones de dólares) y evitar así la bancarrota de su sistema bancario.

Aunque se preveía una reunión del Eurogrupo para las 11:00 horas (17:00 GMT), el evento se postergó dos horas, en busca de alcanzar un acuerdo sobre Chipre, según una fuente citada por la agencia AFP.

Mientras tanto, las conversaciones "continúan" entre el presidente chipriota, Nicos Anastasiadis, y otros dirigentes europeos.

El mandatario chipriota se reunía en la sede del Consejo con dirigentes europeos, entre ellos el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

También se reunió con la jefa del FMI, Christine Lagarde; del BCE, Mario Draghi; del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem y el vicepresidente comunitario, Olli Rehn.

El tiempo apremia y en la isla, donde los bancos llevan una semana cerrados, el pánico y la ira de los ahorradores, temerosos de perder sus ahorros o fondos de pensiones, va en aumento.

Además, el jueves, el BCE exigió un acuerdo antes del lunes, porque en caso contrario cerrará el grifo a los bancos

¿Y si no llega el acuerdo?

El parlamento chipriota ha rechazado ya un plan, que habría confiscado parte de los depósitos bancarios. El BCE advirtió que dejará de prestar a los bancos chipriotas el lunes si no hay acuerdo.

Ese es el peor de los casos.

Incluso si se forja un acuerdo, ha caído en picado la confianza internacional en Chipre y el euro.

CHIPRE

Las consecuencias de una bancarrota serían tan desastrosas para Chipre que muchos analistas creen que se llegará a un acuerdo. De lo contrario:

Lo único que mantiene a flote los bancos chipriotas son los créditos a corto plazo del banco central de Chipre con el respaldo del BCE.

Si el BCE deja de prestar, los bancos de la isla seguramente no podrán abrir o se desplomarán rápidamente al no poder contener la probable corrida de los clientes, no podrán pagar los salarios, los pagos hipotecarios no serán tramitados y lo mismo ocurrirá con los recibos de la luz.

Tras los bancos, podría quebrar el gobierno, ya sea al intentar apuntalar su sistema bancario por haber garantizado los depósitos inferiores a los 100 mil euros (130 mil dólares). Algunos economistas creen que al dejar de circular con normalidad el euro, el gobierno tendrá que girar pagarés para que la gente pueda cubrir sus necesidades básicas. Ello podría desencadenar la hiperinflación. El país podría verse obligado a impedir que abandonara la isla el dinero y la gente podría recurrir al trueque.

EURO

El país podría abandonar el euro, y nadie sabe realmente qué ocurriría entonces. Esa posibilidad es hasta tal punto impensable para Chipre y la eurozona que algunos analistas creen que la UE intervendrá en algún momento para impedir que ocurra.

"La zona del euro no quiere un sistema fracasado en Chipre", dijo el analista Jacob Kirkegaard, del Instituto Peterson de Economía Internacional, en Washington.

EUROZONA

La economía chipriota es una fracción ínfima de la eurozona —apenas el 0.2%_, pero el sector bancario está muy conectado a Grecia y un colapso podría ser muy costoso para el país.

Ello si Chipre logra permanecer en el euro. De lo contrario, nadie sabe con certeza qué ocurrirá. Algunos temen que podría cundir el temor de que otros países, como Grecia, correrían la misma suerte.

Por ahora, la crisis chipriota no se ha extendido a otros países en apuros financieros como Italia o España porque el BCE prometió "hacer lo que sea necesario", incluyendo la compra de bonos gubernamentales para abaratar el precio del dinero a crédito.

RUSIA

La posibilidad de que sea confiscada una parte de los depósitos bancarios ha molestado especialmente al gobierno ruso, cuyos ciudadanos tienen hasta 20 mil millones de euros (26 mil millones de dólares) en los bancos chipriotas. El presidente ruso Vladimir Putin llamó la medida "injusta, no profesional y peligrosa".

Por otra parte, los bancos rusos tienen unos 40 mil millones de dólares en créditos con empresas afincadas en Chipre, y podrían perder mucho si el dinero no puede salir del país. Esa posibilidad podría costar casi el 2% del producto interno bruto ruso.

AGENCIAS