7 de abril de 2013 / 04:58 p.m.

 El Cairo • Los letales enfrentamientos que mantuvieron ayer musulmanes y cristianos en la provincia de Qaliubiya, al norte de El Cairo, elevaron la tensión entre ambas comunidades, tras la elección del islamista Mohamed Mursi como presidente egipcio.

Fuentes de seguridad egipcia así como activistas cristianos señalaron que el número de fallecidos ascendió a ocho, sin embargo el subsecretario de Sanidad de Qaliubiya cifró en cinco los fallecidos.

Los muertos presentaron impactos de bala durante los disturbios, mismos que comenzaron la noche del viernes y se prolongaron hasta la mañana de ayer.

También circularon innumerables versiones contradictorias acerca de motivo por el cual estalló la violencia.

Las fuentes policiales señalaron que la trifulca se originó por una discusión entre un taxista musulmán y una pasajera cristiana, que derivó en enfrentamientos en los que fue atacada la iglesia de Mar Girgis, cerca de la capital.

El destacado activista copto Mina Zabet explicó que el origen de la pelea no tuvo una motivación sectaria, pero que, tras la muerte de un joven musulmán, se desataron choques a gran escala que fueron incitados por clérigos radicales islámicos, que llamaron a los musulmanes a atacar a los cristianos.

Viviendas y comercios propiedad de coptos en la ciudad fueron incendiados por grupos de exaltados, así como la guardería de la iglesia, explicó Zabet.

Según la edición digital del diario oficialista Al Ahram, la violencia comenzó después de que unos menores dibujaron grafitis insultantes en los muros de un instituto dependiente de la institución islámica de Al Azhar.

La disputa ha vuelto a poner en evidencia la complicada convivencia de la mayoría musulmana con los cristianos coptos (que representan en torno a un diez por ciento de la población egipcia), quienes, tras la victoria electoral de Mursi, se sienten desprotegidos ante los elementos islamistas más radicales.

Una delegación del gubernamental Partido Libertad y Justicia (PLJ, brazo político de los Hermanos Musulmanes) se desplazó al lugar para celebrar una reunión en la iglesia Mar Girgis con los clérigos cristianos y las familias afectadas.

El presidente del PLJ Saad Katatni, calificó lo sucedido como “grave e inaceptable”, y lo achacó a “quienes quieren incendiar Egipto y crear crisis”.

Por su lado, el gran imán de Al Azhar (la máxima institución islámica del país), Ahmed al Tayeb, también condenó los “lamentables sucesos en Al Jusus, que terminaron con la vida de ciudadanos inocentes”, y pidió en un comunicado “mantener la unión del pueblo egipcio ante las discordias sectarias”.

Los coptos denuncian que, tras la elección de Mursi como presidente, el número de enfrentamientos sectarios en Egipto ha crecido y acusan a las fuerzas de seguridad de no proteger a sus fieles ni sus intereses.

Pese a ello, el director de los servicios de seguridad de Qaliubiya, el general Mahmud Yusri, dijo a la agencia oficial MENA que no se registra una huida masiva de familias cristianas de Al Jusus, como se difundió en algunos medios egipcios.

Yusri agregó que las fuerzas de seguridad se han desplegado para garantizar la seguridad en la zona.

EFE