27 de agosto de 2013 / 02:49 p.m.

 

Estados Unidos • La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos ayudó al dictador iraquí Sadam Husein a llevar a cabo ataques químicos contra su vecino Irán en 1988. Es lo que afirma la revista Foreign Policy, según documentos desclasificados y testimonios de altos mandos del Ejército norteamericano.

Los informes hasta ahora secretos divulgados por la publicación en su sitio de internet, muestran que, desde 1983 los servicios de EU sabían que su aliado oficial de la época, el dictador iraquí Sadam Husein, en guerra con Irán de 1980 a 1988, mantenía un stock de armas químicas de gas mostaza y gas sarín. Dos sustancias letales, cuyo uso está prohibido por el protocolo de Ginebra, ignorado por Irak, pero ratificado por EU desde 1975.

“Si prosiguen y se intensifican los ataques iraquíes, aumentan las probabilidades de que las fuerzas iraníes recurran a un obús (...) con gas mostaza”, dice la CIA en un documento de noviembre de 1983.

“Los iraquíes nunca nos dijeron que contemplaban usar gases neurotóxicos. Tampoco tenían necesidad de hacerlo, ya lo sabíamos”, confió a Foreign Policy el coronel retirado Rick Francona, experto en Oriente Medio para la inteligencia de EU.

Francona también proveyó de informaciones a Irak sobre los movimientos de las tropas iraníes necesarios para precisar los bombardeos de la aviación de Husein, sin ignorar que éste poseía tal arsenal químico y que tenía todas las posibilidades de usarlo.

Con el apoyo de imágenes satelitales, EU descubrió a fines de 1987 que Irán concentraba importantes fuerzas frente a Basora (sur de Irak) con miras a su ofensiva de primavera. Las imágenes mostraban, asimismo, que los iraníes habían descubierto una falla en el dispositivo defensivo iraquí de la que podían aprovecharse.

El informe, bautizado “A las puertas de Basora”, fue mostrado al presidente Ronald Reagan, quien entonces escribió una nota en la que afirmaba que “una victoria iraní es inaceptable”.

La nota fue transmitida al secretario de Defensa de EU, que ordenó seguir las órdenes. A partir de 1988, la Agencia de Inteligencia del Pentágono, la DIA, fue autorizada a proveer a los iraquíes todas aquellas informaciones que EU dispusiera sobre desplazamientos y movimientos enemigos.

Las tropas de Husein desbarataron el proyecto iraní –bajo la dictadura monárquica del sha Reza Pahlevi, puesto por los mismos estadunidenses– antes de que tuviera lugar, lanzando en abril de 1988 contra la población kurda de Halabja una vasta ofensiva apoyada en bombardeos con agentes químicos en la península de Fao. Los gases se emplearon en cuatro ocasiones matando cada vez entre “cientos y miles de iraníes”, según reconoce la CIA.

Se habla en total de cinco mil muertos entre la población kurda.

El último de los cuatro ataques, en abril de 1988, desplegó desde el aire la mayor cantidad del gas neurotóxico sarín nunca antes usado por los iraquíes. “Durante un cuarto de siglo, ningún ataque químico llegó a tener la dimensión de los asaltos ilegales de Sadam Husein”, destaca Foreign Policy.

Las revelaciones ocurren cuando el presidente sirio Bachar al Asad es acusado de haber usado gas sarín en los suburbios de Damasco el pasado 21 de agosto. Ataques químicos cuya procedencia aún se ignora, pero que le sirven a EU, dos décadas después de su participación en el gaseado de las tropas iraníes, para profundizar los preparativos con vistas a una respuesta en Siria.

 — LA ALDEA POR BIG BROWSER-LE MONDE/PARÍS