10 de diciembre de 2013 / 03:51 a.m.

Buenos Aires. — Brotes de saqueos a comercios se propagaron en Argentina el lunes, luego de que las turbas aprovecharon las huelgas de parte de los policías, quienes exigen aumentos salariales al mismo ritmo de la inflación. Los canales de televisión difundían videos en los que se observaban personas rompiendo puertas de vidrio de supermercados y otros negocios para llevarse de todo, desde colchones y teléfonos móviles hasta cochecitos de bebé y cervezas.

Para el lunes por la noche, la cifra de muertos por los estallidos caóticos de saqueo ocurridos desde hace casi una semana subió a cinco, mientras los policías se manifestaban en los alrededores de las mesas de negociación. Muchos ciudadanos prefirieron encerrarse en sus hogares y negocios, mientras el gobierno federal desplegaba soldados en los puntos conflictivos.

La primera ola de asaltos a negocios ocurrió días atrás en la ciudad de Córdoba, en coincidencia con una huelga de policías que exigían mejor sueldo. Desde entonces se produjeron protestas similares en otros distritos que también han causado decenas de heridos. Grupos de personas salieron a robar cadenas de supermercados, tiendas y otros comercios.

El gobierno monitoreaba la situación en cada una de las 24 provincias y dispuso la intervención territorial de la policía de fronteras, los guardacostas y la policía federal para salvaguardar el orden público.

Al menos siete provincias argentinas eran el lunes escenario de protestas de grupos de policías en reclamo de aumentos salariales, lo que en algunas localidades desencadenó el saqueo de comercios.

Policías de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, rechazaron el lunes por la tarde una oferta de mejora salarial del gobernador Daniel Scioli y crecía el miedo a que se produjeran robos masivos de tiendas al caer la noche. Ese mismo temor se percibía en otras provincias con la policía acuartelada, por lo que comerciantes armados se organizaban para defender sus bienes.

En Buenos Aires un policía cobra en mano un salario mínimo de 4 mil 200 pesos (unos 300 dólares), un ingreso insuficiente para afrontar los gastos de una familia tipo con una inflación del 25% anual.

"Hay policías que están en la indigencia", advirtió Salvador Baratta, ex subjefe policial bonaerense y líder del Sindicato de Policías y Penitenciarios (SinPoPe). "Acá los policías somos ciudadanos de segunda", insistió el policía retirado en referencia a que las fuerzas de seguridad en Argentina no tienen derecho a la sindicalización, pese a lo cual han surgido distintos gremios pero sin personería jurídica.

Los salarios de la policía son costeados por cada provincia, lo cual genera situaciones de disparidad en los montos.

La falta de representación gremial también dificulta las negociaciones ya que policías de una localidad aceptan la propuesta y los de otra la rechazan.

Para el gobierno central, estos saqueos no responden a una necesidad social sino a móviles delictivos y políticos y apuntó contra los propios policías.

Por su lado, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, se manifestó convencido de que existe "instigación política" detrás de los reclamos policiales que derivan en hechos de saqueo y sostuvo que, en el caso de Concordia, se trató de un "puñado de 50 suboficiales, la mayoría con malísimos antecedentes".

Por otro lado, una decena de negocios fueron saqueados en Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de la capital argentina, luego de que más de un centenar de policías bonaerenses se acuartelaron en las comisarías de esa ciudad costera para reclamar mejoras salariales y laborales. Unas 17 personas fueron detenidas.

En tanto, policías de franco acompañados por efectivos retirados se concentraron frente a la sede del Comando de Patrullas y Prevención de la ciudad de Corrientes, 1.040 kilómetros al norte de Buenos Aires, para sumarse a los reclamos por mejoras de sueldo. El gobernador correntino, Ricardo Colombi, anunció un plus de unos 50 dólares por única vez a pagar en enero tanto para policías como para el resto de los trabajadores públicos.

Por su lado, unos cien policías de San Miguel Tucumán, 1.200 kilómetros al norte de la capital, se acuartelaron junto a sus familias en una dependencia de la fuerza para reclamar un sueldo neto de cerca de 2.000 dólares. Al mismo tiempo, policías que están de franco tomaron la jefatura de la fuerza en San Salvador de Jujuy, 1650 kilómetros al norte de Buenos Aires, en reclamo de mejoras salariales.

El viernes, agentes de la provincia norteña de Catamarca, de Santa Fe y de las sureñas de Neuquén y Río Negro se declararon en huelga, lo que motivó a las autoridades a iniciar negociaciones con los acuartelados para que cesen las protestas. De los cuatro distritos, en Santa Fe la protesta continuaba el lunes.

Ap