AP
30 de noviembre de 2013 / 07:45 p.m.

Autoridades advierten a los estadounidenses sobre las probabilidades de que puedan ser radicalizados por grupos milicianos vinculados con al-Qaida y que constituyan un riesgo al regresar a Estados Unidos. 

Carolina del Norte .- Las autoridades federales advierten que hay estadounidenses que se incorporan a la sangrienta guerra civil en Siria, aumentando las probabilidades de que puedan ser radicalizados por grupos milicianos vinculados con al-Qaida y que constituyan un riesgo al regresar a Estados Unidos.         

El Departamento de Estado dice no tener un cálculo de cuántos estadounidenses han tomado las armas para combatir las unidades militares leales al presidente sirio Bashar Assad en la guerra civil que inició hace tres años y ha dejado más de 100 mil muertos.

Otros cálculos, de una filial del asesor de defensa británico IHS Jane's y de expertos de un grupo de estudio sin fines de lucro en Londres, indican un par de docenas. El grupo IHS dice que los combatientes asociados a al-Qaida suman unos 15.000 dentro del total de luchadores contra Assad de por lo menos 100.000.        

Este año, por lo menos tres estadounidenses han sido acusados de planear combatir contra Assad junto a Jabhat al-Nusrah, una organizaciónn radical islámica que Estados Unidos considera grupo terrorista. El caso más reciente involucra un paquistaní residente en North Carolina arrestado cuando viajaba al Lí­bano.        

En una audiencia en la Comisión de Seguridad Nacional en el Senado, el senador demócrata Thomas Carper dijo: "Sabemos que ciudadanos estadounidenses, como también canadienses y europeos, han tomado las armas en Siria, en Yemen y en Somalia. La amenaza de que estos individuos puedan retornar para lanzar ataques es real y preocupante".        

La audiencia tuvo lugar unas dos semanas después que el FBI y otros agentes arrestaron a Basit Sheikh, de 29 años, en el aeropuerto internacional Raleigh-Durham acusado de querer viajar para incorporarse a Jabhat al-Nusrah. Sheikh, es residente legal en Estados Unidos y ha vivido durante cinco años en un suburbio de Raleigh. No tiene antecedentes delictivos.       

Hubo un arresto similar en abril en Chicago. Y en septiembre, las autoridades en Virginia pusieron en libertad a un veterano del ejército acusado de combatir junto al grupo, después de un acuerdo secreto.     

En agosto, el director saliente del FBI, Robert Mueller, manifestó a ABC News su preocupación de que hubiera estadounidenses combatiendo en Siria, especí­ficamente "las asociaciones que harían y la experiencia que desarrollarán, y si utilizarán o no esas asociaciones y esa experiencia para lanzar un ataque en su patria".      

El director actual del FBI, James Comey, dijo este mes que le preocupa que Siria se torne en una repetición de Afganistán en la década del 80, después de la invasión soviética, cuando se constituyó en un imán para combatientes extranjeros. El FBI no quiso aclarar si ha movilizado agentes para tratar de detener a los estadounidenses que quieran ir a Siria.        

Sheikh es acusado de proponerse asistir a un grupo que el Departamento de Estado ha declarado organización terrorista.