3 de mayo de 2013 / 01:14 p.m.

 

Decenas de civiles fueron ejecutados hoy a tiros y degollados con cuchillos por fuerzas del régimen sirio en una aldea de la provincia de Tartus, en la costa mediterránea siria, informaron grupos de la oposición.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos señaló en una nota que, según testigos presenciales, al menos 50 personas fueron ejecutadas de manera sumaria en la localidad de Al Baida, aunque, de acuerdo a algunos testimonios, esa cifra podría sobrepasar el centenar.

Mientras, según otros grupos opositores como los Comités de Coordinación Local existen "decenas de víctimas", aunque su cifra exacta no se puede precisar aún.

De acuerdo a los testimonios recogidos por el Observatorio, los milicianos progubernamentales o "shabiha" que supuestamente cometieron las ejecuciones proceden de aldeas vecinas de mayoría alauí, la confesión del presidente sirio, Bashar al Asad, que tiene su principal feudo en estas zonas costeras.

Aunque aún se desconoce la confesión de las víctimas, estos sucesos no tienen precedente en la provincia de Tartus, que se había mantenido relativamente al margen del sangriento conflicto. El ejército bombardeó primero Baida con tanques y proyectiles de mortero y, a continuación, los "shabiha" irrumpieron en la población e incendiaron viviendas.

Estos milicianos, acusados por la oposición de las mayores atrocidades, efectuaron una amplia campaña de detenciones, ejecutaron a las víctimas y quemaron muchos de los cadáveres, agregaron los Comités.

Este grupo denunció que entre los fallecidos hay mujeres y que la situación humanitaria en la localidad es muy grave, debido a la falta de hospitales de campaña o campamentos para acoger a refugiados.

La Comisión General de la Revolución Siria indicó, por su parte, que la mayoría de las víctimas pertenecen a las familias Al Bayasi y Al Shagri. Algunos activistas apuntaron a que en los bombardeos participaron también navíos de guerra.

Banyas, una de las principales localidades de esta zona y en cuya periferia se encuentra Baida, fue escenario hoy también de combates poco frecuentes entre las tropas del régimen y los rebeldes.

Las provincias costeras de Tartus y Latakia están habitadas mayoritariamente por miembros de la secta alauí, a la que pertenece Al Asad y altos cargos de su Gobierno y de las Fuerzas Armadas, por lo que en meses anteriores se ha llegado a especular con la creación de un estado independiente en esa zona para esta comunidad.

La ola de protestas iniciada en marzo de 2011 en Siria ha dado paso a una cruenta guerra civil, con más de 70 mil muertos y millones de desplazados internos y refugiados, según datos de la ONU, que cifra en 6.8 millones el número de personas que necesitan asistencia.

De otra parte, al menos 36 periodistas han muerto en los dos últimos años en Siria a causa de ataques deliberados, destinados a impedir su labor, denunció hoy Amnistía Internacional (AI) en un informe.

""Disparar al mensajero: Periodistas acosados por todos los frentes en Siria"" señala que docenas de periodistas han sido asesinados, arrestados arbitrariamente, sujetos a desapariciones forzosas y torturados desde 2011.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Libertad de Prensa, Amnistía Internacional declaró que Siria es un país "altamente peligroso" para la labor de los periodistas, que sufren "abusos" tanto por parte de las autoridades sirias como los grupos armados de la oposición.

El informe elaborado por la organización humanitaria detalla docenas de casos de reporteros que han sido atacados o retenidos desde 2011 con el objetivo de "evitar que se informe de la situación en Siria".

Entre los profesionales muertos durante estos dos años se encuentran la estadunidense Marie Colvin, que murió a los 55 años el 22 de febrero de 2012 junto al fotógrafo francés Rémi Ochlik, de 28 años, durante un bombardeo del ejército en la ciudad de Homs.

En diciembre de 2011, Basil al Sayed, camarógrafo de 24 años, falleció en Baba Amro (Siria) tras recibir un disparo en la cabeza en un puesto de control por las fuerzas de seguridad.

En su informe, AI hace referencia al papel "crucial" que desempeñan los llamados "periodistas ciudadanos", muchos de los cuales "arriesgan sus vidas" y, como sus colegas profesionales, "hacen frente a represalias" que buscan impedir su trabajo.

""Hemos vuelto a documentar cómo todos los frentes de este conflicto están violando las leyes de guerra, pese a que la escala del abuso por parte del Gobierno sigue siendo mucho mayor"", dijo la directora adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, Ann Harrison.

Los ataques sobre civiles, que son "deliberados", forman parte de los crímenes de guerra por los que sus autores, según Harrison, "deben ser llevados ante la justicia". La organización defensora de los derechos humanos recordó además que los periódicos independientes y las estaciones de radio y televisión "no han podido operar de forma libre en Siria durante décadas".

Las nuevas leyes, que amparan una mayor libertad de expresión, "no han hecho nada" para mejorar la situación en la práctica, ya que los reporteros "continúan siendo perseguidos" por informar sobre temas como las violaciones de los derechos humanos.

— EFE