24 de diciembre de 2013 / 01:21 p.m.

El CAIRO.- Al menos 13 muertos y 134 heridos dejó el martes una explosión de un coche bomba en un complejo de la policía egipcia ubicado en el delta del Nilo, en uno de los ataques más letales desde que el Ejército depuso en julio al presidente islamista Mohamed Mursi.

El Gobierno, apoyado por el Ejército, se comprometió a luchar contra el "terrorismo" y dijo que la explosión, ocurrida cerca de la medianoche en la ciudad de Mansoura, no modificará su plan para llevar a cabo una transición política, cuyo paso siguiente será un referendo que se realizará en enero sobre una nueva Constitución.

En una declaración publicada en Facebook, un portavoz del Ejército calificó el ataque como una "vil operación terrorista (...) llevada a cabo con un coche bomba".

Entre los fallecidos hay ocho policías.

La explosión enfatiza el riesgo de un avance de la insurgencia hacia el densamente poblado Valle del Nilo desde la Península del Sinaí, donde los ataques han causado la muerte de unos 200 miembros de las fuerzas de seguridad luego de la caída de Mursi.

"Enfrentamos un enemigo que no tiene religión o nación", dijo el ministro del Interior Mohamed Ibrahim, que sobrevivió a un intento de asesinato en septiembre, mientras inspeccionaba el lugar de la detonación, de acuerdo a un comunicado de su cartera.

Egipto ha sufrido la violencia interna más mortal de su historia moderna desde que el Ejército depuso el 3 de julio a Mursi, el primer líder electo del país, tras masivas protestas contra su Gobierno.Las fuerzas de seguridad mataron a cientos de sus seguidores en el marco de una campaña para reprimir a los Hermanos Musulmanes.

El portavoz del gabinete Sherief Shawki culpó a los Hermanos Musulmanes de la explosión y dijo que el primer ministro, Hazem el Beblawi, había declarado oficialmente al grupo como organización terrorista.

Los Hermanos Musulmanes, en tanto, condenaron la explosión, afirmando que fue un "ataque contra la unidad del pueblo egipcio".

Tras derrocar a Mursi, el Ejército estableció un calendario político que comenzará con una votación a mediados de enero sobre una nueva Constitución y que seguirá con votaciones presidenciales y parlamentarias.

Reuters