26 de septiembre de 2013 / 03:20 p.m.

BOGOTA.- El Gobierno de Colombia dijo el jueves que no se siente amenazado por el anuncio del jefe de la guerrilla de las FARC de revelar la verdad de lo que ocurre en la mesa de negociación y recordó que la confidencialidad acordada es fundamental para preservar el diálogo.

El máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Timoleón Jiménez, alias "Timochenko", acusó el miércoles al presidente Juan Manuel Santos de lanzar una ofensiva mediática contra ese grupo rebelde ante lo que pidió a sus negociadores en Cuba elaborar un informe.

La posición del máximo líder de ese grupo rebelde, que ha sido golpeado por más de una década de ofensiva militar, fue interpretada por algunos sectores políticos como una amenaza al Gobierno.

"Las circunstancias de este anuncio permiten recordar a los colombianos que la confidencialidad fue pactada por ambas partes (...) con el propósito de preservar la conducción del diálogo", dijo a periodistas el jefe del equipo de negociadores del Gobierno, el ex vicepresidente Humberto de la Calle.

"De tal manera que para el Gobierno la supuesta revelación de lo ocurrido en La Habana no constituye ni puede constituir ninguna amenaza, ni una sola de las intervenciones del Gobierno en La Habana se ha salido de los más estrictos lineamientos del Estado de derecho y de la preservación del sistema democrático", agregó.

El Gobierno de Santos y las FARC -consideradas terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea- iniciaron hace 10 meses en Cuba una negociación de paz con la que buscan poner fin a un conflicto interno de casi medio siglo que ha dejado más de 200.000 muertos y millones de desplazados.

El proceso, en el que han sido evidentes las posiciones radicalmente opuestas, ha estado marcado por tensiones e incluso amenazas de ruptura.

 POCOS ACUERDOS

Hasta el momento las partes han logrado un acuerdo parcial sobre el tema agrario que incluye el acceso a la tierra a los campesinos y políticas para combatir la pobreza y la desigualdad en el sector rural, algunas de las demandas por las que surgieron las FARC en 1964.

Posteriormente deberán hablar sobre la lucha contra el narcotráfico, el fin del conflicto, la compensación de las víctimas y la implementación de los acuerdos que se firmen, incluida la refrendación, tema en el que las partes tienen posiciones opuestas.

Mientras el Gobierno propone refrendarlo a través de un referendo, las FARC exigen una Asamblea Nacional Constituyente, a lo que se opone Santos con el argumento de que no está negociando el modelo político ni económico del país de 47 millones de habitantes.

De la Calle dijo que a las FARC les molesta que el Gobierno sea fiel a la agenda de conversaciones y advirtió que no se desviará de la misma en ningún momento por ser la "columna vertebral" del diálogo.

El jefe de negociadores del Gobierno recordó que regresarán a La Habana el próximo 3 de octubre para continuar y dijo que espera un clima de buena fe, eficacia, seriedad y celeridad por parte de la guerrilla.

El Gobierno se queja frecuentemente de los escasos avances en la negociación de paz, un tema que de acuerdo con analistas será decisivo para la eventual reelección de Santos en el 2014.

El proceso de paz se cumple en medio de la confrontación ante la negativa del Gobierno de firmar un cese bilateral de fuego. 

Reuters