1 de noviembre de 2013 / 07:08 p.m.

Un tribunal sudafricano condenó hoy a dos cadenas perpetuas a Johannes Kana, de 22 años, por la violación y el asesinato el pasado mes de febrero de la joven de 17 años Anene Booysen, suceso que indignó a la sociedad civil sudafricana, según informó la prensa local.

De este modo, la jueza Patricia Goliath aceptó la pena que pedía el fiscal, quien ha celebrado la sentencia, pronunciada después de tres semanas de juicio en el Tribunal Superior de Swellendam, en la provincia del Cabo Oriental (suroeste).

Kana violó y destripó a Booysen en la localidad de Bredasdorp, en el Cabo Occidental, poco después de que fueran vistos juntos en un pub.

La brutalidad con la que fue atacada Booysen hizo pensar en un primer momento que se trataba de una violación colectiva, pero la Justicia determinó después que Kana es el único autor del crimen.

La jueza explicó que, a la hora de decidir la condena, tuvo en cuenta que Kana tiene un hijo de 5 años y que iba borracho en el momento del crimen, además de su cooperación con la Policía desde su detención.

Sin embargo, la magistrada consideró que los tribunales tienen la obligación de ser duros con los responsables de estos crímenes “espantosos”.

“Esta sentencia demuestra que el Gobierno no tolerará actos criminales viles y que continúa comprometido con garantizar que todos los sudafricanos se sientan libres y seguros”, declaró la portavoz del Gobierno de Sudáfrica, Phumla Williams.

Booysen fue salvajemente violada por Kana en unas obras de construcción de la ciudad de Bredasdorp.

Poco tiempo después, el vigilante de seguridad de la obra encontró en estado muy grave a la joven, quien murió en el hospital por las heridas causadas por la agresión.

El crimen de Booysen desató una ola de indignación en Sudáfrica.

La sociedad civil clamó entonces contra la permisividad social con los crímenes sexuales en el país austral, calificado por la Interpol de “capital mundial” de las violaciones, donde se estima que cada 17 segundos una mujer es agredida sexualmente.

Tras el crimen, el presidente sudafricano, Jacob Zuma, pidió las “penas más duras” para los violadores de Booysen, y numerosos colectivos cívicos, profesionales y políticos exigieron a la sociedad tolerancia cero con las agresiones sexuales.

EFE