7 de abril de 2013 / 06:38 p.m.

La motivación del sargento Pedraza para participar de la actividad, según indicó, era "demostrar que lo único que pudieron afectar con la mina fue una parte de nuestro cuerpo, mas no la ganas de vivir y seguir luchando".

 

Colombia — Hace más de ocho años, cuando patrullaba una conflictiva zona del sur colombiano, la explosión de una mina antipersona le mutiló las piernas al soldado Francisco Pedraza.

"Era algo previsible. En la zona había mucha mina. Nosotros sabíamos que algo nos podía pasar en cualquier momento", cuenta el hoy sargento viceprimero del ejército, y rememora: "Recién la guerrilla (de las FARC) no activó el campo minado yo caí. Intenté levantarme y ya no tenía la pierna izquierda, y la pierna derecha se veía con múltiples fracturas".

Pedraza, de 36 años, relató para The Associated Press el triste incidente que vivió el 2 de septiembre de 2004 en Unión Peneya, 378 kilómetros al sur de Bogotá. Lo hizo este domingo mientras esperaba, junto con al menos 3.000 personas, el inicio de una carrera por las calles del centro de la capital colombiana para protestar contra la fabricación e instalación de minas antipersonas en Colombia.

Estos artefactos, sembrados en 31 de los 32 departamentos del país, han matado o dejado en estado de discapacidad a 10.253 personas desde 1990. De esa cifra, el 62% eran o son miembros de la fuerza pública, según dijo el capitán del ejército Marvin Aguillón, oficial de operación del Batallón de Desminado Sesenta.

Lamentó que "los grupos armados ilegales continúen instalando minas antipersonales, y eso obviamente hace que el problema sea hoy en día muy difícil de atender", especialmente en los departamentos de Antioquia, Meta, Caquetá, Norte de Santander y Nariño.

Hombres y mujeres de todas las edades, sanos o con alguna discapacidad, enfundados en equipos de gimnasia negros y camisetas amarillas, participaron de la carrera "Presta tu pierna", organizada por la Presidencia de la República. Recorrieron 11 kilómetros desde un centro comercial hasta la Plaza de Bolívar, en pleno corazón de Bogotá.

La motivación del sargento Pedraza para participar de la actividad, según indicó, era "demostrar que lo único que pudieron afectar con la mina fue una parte de nuestro cuerpo, mas no la ganas de vivir y seguir luchando".

El militar se mostró confiado que este flagelo que, sólo entre enero y febrero de 2013 cobró la vida de dos civiles y cinco uniformados, cese en parte con la eventual firma de un acuerdo de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cuyas negociaciones se adelantan en La Habana desde el pasado 19 de noviembre.

"Es un proceso que todo el mundo anhela que culmine con éxito y que ojalá se haga realidad", sostuvo Pedraza. "Que las partes se olviden de sacar beneficio individual, y, sobre todo, que se tenga en cuenta a las víctimas (del conflicto), como lo soy yo".

AP