NOITMEX
28 de septiembre de 2016 / 09:39 a.m.

MÉXICO.- El actor mexicano Diego Luna se jacta de no ser partícipe de la corrupción, pero aceptó que en ocasiones la fama lo obliga a adentrarse en ésta.

“Me jacto de no entrarle a la corrupción, pero la impunidad de la fama también es una forma de corrupción, porque no das un moche, pero sí un autógrafo o concedes una foto y, entonces, se abre una puerta”, expresó en entrevista.

La fama, dijo, acostumbra a que cuando se acude a un lugar, te dejan pasar de inmediato sin necesidad de hacer fila.

“Sin darte cuenta, siempre te toca la mejor mesa y es más fácil preguntarse: ‘ah, chin… y ¿cómo le hice?', o ‘¿cómo le hago para estar en la sección de no fumar y estar fumando?' Esto no le pasa a cualquiera y de eso no se trata, ese no es el regalo más grande de mi trabajo, al contrario, es el que me hace chiquito”.

Preocupado por el ejemplo que le pueda mostrar a sus hijos y el futuro del país, el también director de cine consideró que dichos patrones deben empezar a cambiar, y en específico también mencionó la corrupción en el cine mexicano.

"El cine nacional no vive de los boletos que vende, no vive de su contacto con el público, vive de la subvención, lo cual invita a un tercero a ser parte de la ecuación entre el público y los que cuentan historias”, resaltó.

“Ahí están mil oportunidades para que la corrupción se manifieste, porque llega el intermediario, que siempre es muy peligroso y que no necesariamente tiene que rendirle cuentas a nadie. El día que el cine viva de los boletos que venda, puede limpiar ese proceso y volverse una industria más sana”, agregó.

Diego Luna opinó lo anterior luego de participar en la conferencia de prensa con motivo de la presentación del libro “Corrupcionario mexicano”, del cual escribió el prólogo.

Es la primera vez que lo invitan a realizar un texto de este tipo, y a sabiendas de que se quedaría plasmado para siempre, redactó unas 18 versiones hasta que envió la definitiva a Alejandro Legorreta, presidente de Opciona, organización de la sociedad civil mexicana que durante un año recopiló el material.

“Corrupcionario mexicano” es un compendio de 300 palabras asociadas al fenómeno de la corrupción. Son frases y términos que se escuchan de manera habitual y cuyo significado fue ilustrado por diversos caricaturistas.

El actor asegura que cuando vio por primera vez el libro, rió, pero luego comenzó a sentirse incómodo.

“Me reí y me reí hasta que de pronto me empezó a dar acidez, me sentía muy incómodo conmigo. Es el espejo incómodo en el que nos hace tanta falta vernos”, contó.

Luna también señaló que existen niveles y formas de corrupción.

“No es lo mismo la corrupción en el sistema político que la corrupción de aquellos que están sobreviviendo y que no tienen otra opción. Para ponerlo claro, no es lo mismo un gobernador que desfalca a un estado, a alguien que da una mordida para conseguir sus medicinas”.

Para hallar la solución, mencionó que si la gente se debe reconocer como parte del problema y luego hacer uso de la educación como la mejor herramienta de cambio.

“Yo tengo hijos y desde que tengo hijos cuestiono mis decisiones dos o tres veces. Me volteo a ver en ese espejo y, sobre todo, deseo que estos términos no se vuelvan parte de su cotidianidad, que ellos aprendan a relacionarse de otra forma con su realidad, con las reglas, con las estructuras de poder, con las instituciones y con sus vecinos”.

Calificó de 'cómodo' el hecho de que la corrupción se señale desde arriba y no se implementen acciones desde la trinchera de cada quien.

“Siento que para que este país cambie hay que dejar a un lado la comodidad y entender que todos tenemos que involucrarnos, porque de eso se trata el ser ciudadanos”, dijo Luna.

Ve a Trump como un reflejo del mundo

Durante la conferencia, el cineasta también habló sobre Donald Trump, y destacó que el magnate para él es un reflejo de lo que pasa en el mundo. 

"La existencia de Trump es un reflejo de algo que está pasando en el mundo, porque no es coincidencia cuando sucede algo como el Brexit, o cuando vemos una marcha como la que vimos el sábado pasado (contra los matrimonios igualitarios).

"Me preocupa que no vea marchas así por los niveles de corrupción. Me preocupa que esas voces tienen más eco y están saliendo de lugares donde creímos que nunca saldrían y eso sí me da miedo. Hay que hacer algo. Trump no es un caso aislado y todos tenemos un problema. Hay que involucrarse", expresó.