28 de agosto de 2013 / 02:59 p.m.

Buenos Aires  • En un claro gesto de reafirmar su voluntad de cumplir con los compromisos contraídos y al mismo tiempo reiterar que no cederá ante sus reclamos, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, anunció que hoy enviará al Congreso un proyecto de ley para abrir por tercera vez el canje de deuda para darle posibilidad a 7 por ciento de los acreedores —los fondos especulativos de inversión NML Capital y Aurelius Capital y bonistas particulares conocidos como “fondos buitre”—, que no ingresaron en las anteriores negociaciones tras la cesación de pagos durante la crisis de 2001, tener las mismas posibilidades que 93 por ciento de los acreedores que sí lo hicieron en 2005 y 2010.

De acuerdo con lo anunciado en un discurso grabado y emitido por cadena nacional, el proyecto también permitirá a 93 por ciento de los acreedores que entraron en los canjes la posibilidad de reemplazar sus títulos por unos nuevos en la misma moneda, monto, plazo y tasa, pero que se abonarán en Buenos Aires para dar una garantía adicional. Una medida que busca evitar que la reestructuración de la deuda se caiga en caso de que quede firme el fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que el viernes respaldó al juez federal de esa ciudad, Thomas Griesa, en la decisión de pagar a los fondos especulativos 100 por ciento de la deuda, aunque dejó en suspenso la ejecución del fallo hasta que la Corte Suprema de Estados Unidos decida si acepta o no la apelación del gobierno argentino.

Los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y su esposa y sucesora, Cristina Fernández, lanzaron la reestructuración de la deuda en moratoria en dos tramos, primero en 2005 y luego en 2010, que aplicó una reducción de cerca de 65 por ciento de la deuda y fue aceptada por 93 por ciento de los acreedores.

Un 7 por ciento restante (45 por ciento de los cuales está litigando en los tribunales de Nueva York) compraron bonos en 2008 a precio vil cuando ya habían caído en situación de cesación de pagos (default), por lo cual, en caso de que se canjearan al 100 por ciento, implicaría una ganancia de 1,300 por ciento en dólares, algo que, según la mandataria argentina, “carece de lógica y sentido común”.

“No vamos a dejar caer los canjes de deuda” de 2005 y 2010 ya que de ese modo volveríamos al 2001, cuando el país declaró, en medio de una de las crisis política, social y económica más profundas de su historia, la cesación de pagos de su deuda soberana por unos 132 mil millones de dólares”, afirmó la presidenta. Y, en respuesta a los tres jueces de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que en su fallo habían acusado a Argentina de ser un “deudor recalcitrante”, recordó que desde 2003 hasta la fecha, el país desembolsó 173 mil 733 millones de dólares para hacer frente a sus compromisos financieros y que el próximo 12 de septiembre pagará dos mil millones de dólares del Bonar VII, a partir de lo cual la deuda en moneda extranjera pasará a representar apenas 8.3 por ciento del producto interno bruto (PIB).

“Más que deudores recalcitrantes somos pagadores seriales”, retrucó.

Si el fallo adverso para Argentina quedara en firme, podría desatar nuevas demandas por un total de 20 mil millones de dólares en títulos que continúan en cesación de pagos.

También abriría una puerta al reclamo de los bonistas que sí se adhirieron al canje y que se verían discriminados, en una cifra que pondría a la Argentina de nuevo en situación de default.

 — CLAUDIA SELSER