18 de abril de 2013 / 01:32 a.m.

La Habana • Pendientes de los más de 40 mil compatriotas que trabajan oficialmente en Venezuela, los cubanos parecen preocupados por el futuro de sus multimillonarios vínculos con el país suramericano, mientras politólogos consultados por MILENIO consideraron “previsible” el estrecho margen de victoria del presidente Nicolás Maduro en los comicios del domingo.

El viceministro de salud Pública, Roberto González, dijo hoy a la prensa que "no se reporta ningún lesionado" entre los casi 30 mil médicos y paramédicos que se encuentran en Venezuela, "pese a las manifestaciones agresivas de la oposición" entre el lunes y el martes, y ratificó que los cubanos se mantendrán en ese país.

La aclaración responde a informes de Telesur acerca de ataques contra los galenos y a la expectación generada en la isla por los acontecimientos en Venezuela, luego de que el candidato presidencial de la derecha, Henrique Capriles, rechazara el resultado de los comicios.

Cubanos de diversas posiciones políticas están desconcertados por el aumento de los votos a favor de Capriles en relación con las elecciones de octubre pasado (este domingo sumaron más de siete millones) y temen que una situación de ingobernabilidad ponga en peligro el respaldo chavista a la isla. Cuba importa de Venezuela, con facilidades de pago, casi la mitad del petróleo que consume.

Sin embargo, el destacado sociólogo cubano Aurelio Alonso, directivo de Casa de las Américas, consideró "un exceso" haber esperado una victoria holgada de Maduro, como indicaba la profusión de encuestas reproducidas en la isla.

"No era posible esperar una transferencia total" a Maduro del apoyo con que contaba Hugo Chávez, "porque el efecto de la muerte provoca en el imaginario popular un clima inevitable de desconcierto, lo cual solo se supera progresivamente" y porque el "carisma no se hereda", dijo Alonso a MILENIO.

Consideró que "el puro sentido común nos dice que la oligarquía venezolana no puede sumar siete millones de votos y que, por lo tanto, su arrastre electoral (el domingo) abarca a una gran cantidad de personas que votaron en contradicción con sus intereses".

Revertir esa tendencia, consideró, "es una tarea pendiente en la agenda de los ganadores".

MANUEL JUAN SOMOZA