18 de septiembre de 2013 / 01:07 p.m.

Washington • Aaron Alexis, el presunto autor del tiroteo que provocó el lunes en Washington DC la muerte de doce personas, tenía desórdenes mentales, en ocasiones no distinguía la realidad de sus fantasías y llegaba a escuchar voces, informó ayer la cadena CBS.

El individuo, que murió también en el tiroteo, "tenía problemas mentales por los que pidió ayuda al Departamento de Veteranos varias veces. Tenía episodios (de descontrol) por los que estaba tratando de conseguir tratamiento", explicó el ex asistente de dirección del FBI John Miller.

"Dijo que oía voces, perdía la conciencia de la realidad en ciertas ocasiones. Buscó tratamiento varias veces en varios lugares y también terminó frustrado (en su búsqueda)", agregó.

Mientras continúan las investigaciones para dilucidar cuál fue la causa de su acción, personal dentro de la policía afirma que Alexis llevó a cabo el ataque con tres armas: un rifle de asalto, una pistola y una escopeta, que adquirió de manera legal recientemente en una tienda de armas en el estado de Virginia, pese a sus supuestos trastornos.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) reconoció ayer que aún no tiene una fotografía completa del pasado de Alexis, pero ha descartado que tuviese alguna conexión o vocación terrorista.

Al parecer, Alexis, de 34 años y raza negra, era un individuo solitario, que no frecuentaba las redes sociales y tenía problemas dentro de la compañía para la que trabajaba, The Experts, una subcontratista de la empresa Hewlett Packard.

Según Thomas Hosko, principal ejecutivo de The Experts, Alexis pasó una revisión de antecedentes y su permiso de acceso privilegiado había sido renovado en julio pasado por las autoridades.

"Nadie pudo haber hecho nada para prevenir esto excepto Aaron Alexis. Quizá se le cruzaron los cables, no lo sé; simplemente es el incidente más desafortunado que he visto en toda mi carrera", se lamentó Hosko en declaraciones al Washington Post.

El 4 de septiembre de 2010, Alexis fue detenido en conexión con un tiroteo en su complejo residencial, en Oak Hill Circle en Fort Worth, Texas, donde presuntamente disparó al techo de su departamento y hacia el de una vecina que, días antes, le había hecho frente en el estacionamiento por hacer mucho ruido.

El documento de la policía recoge el testimonio de la mujer, quien dijo sentirse "aterrorizada" por Alexis desde esa confrontación y consideró que el disparo no fue accidental, como alegó el acusado.

En mayo de 2004, la policía de Seattle, estado de Washington, arrestó al presunto autor de la masacre porque éste disparó contra los neumáticos del vehículo de un trabajador de la construcción y, según confesó, lo hizo tras un ataque de rabia, aunque argumentó que no recordaba el incidente hasta una hora después.

Alexis también dijo entonces a la policía que estuvo presente durante "los trágicos atentados del 11-S" y que éstos lo habían "trastornado".

Su padre aseguró durante aquellas investigaciones que Alexis padecía un trastorno de estrés postraumático (PTSD, en inglés) a raíz de su participación en las tareas de rescate en los ataques de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, lo que le causaba problemas de comportamiento.

Alexis fue miembro de las reservas de la fuerza naval en Fort Worth entre 2007 y 2011, donde trabajaba en varios sistemas de ingeniería eléctrica en equipos de aviación.

No tenía experiencia en combate ni había sido desplegado al exterior. La Marina estadunidense lo expulsó en enero de 2011 a raíz del incidente el año anterior con su vecina.

Un converso al budismo, Alexis se inscribió en julio de 2012 en la universidad de aeronáutica Embry-Riddle, que ofrece cursos por internet en aviación y asuntos aeroespaciales, según confirmó la universidad.

Michael Ritrovato, un amigo suyo, dijo a la cadena CNN que Alexis era una persona "amable" y nunca mostró señales de violencia o agresividad, aunque sí pasaba mucho tiempo jugando videos de tiro en internet.

LA ALDEA POR ESPECIAL-EFE/ WASHINGTON