31 de enero de 2013 / 04:25 a.m.

Ex congresista sobreviviente de un atentado pide “valentía” a legisladores para acotar la violencia, al tiempo que la NRA se opone a la iniciativa.

 Washington • Simpatizantes y adversarios del derecho a la tenencia de armas chocaron ayer en el Senado de EU, en el inicio de una difícil batalla legislativa para establecer nuevos controles ante la violencia armada en el país.

En la audiencia con el Comité Judicial del Senado titulada “¿Qué debe hacer Estados Unidos ante la violencia armada?”, se evidenció la fuerte división que el tema causa entre los legisladores, algunos de los cuales declararon su oposición a esta iniciativa, pese al apasionado exhorto de una de las víctimas más notorias de esta violencia.

La audiencia fue abierta con una breve declaración de la ex congresista demócrata Gabrielle Giffords, quien compareció en compañía de su esposo, el ex astronauta Mark Kelly.

Recibida por una sala repleta y en silencio, Giffords pronunció una corta declaración durante la primera audiencia parlamentaria sobre las armas de fuego, convocada luego de la masacre de 26 personas, entre ellas 20 niños, en una escuela de Connecticut (noreste) el 14 de diciembre.

“Hablar es difícil, pero necesito decir algo importante: La violencia es un enorme problema, demasiados niños están muriendo, demasiados. Debemos hacer algo”, aseguró Giffords pausadamente, evidenciando la dificultad para pronunciar sus palabras.

“Tenemos que actuar. Sean valientes, sean valientes. Tengan audacia, valentía, los estadunidenses cuentan con ustedes”, dijo Giffords apretando el puño y levantando la voz.

Giffords, ex legisladora por Arizona, resultó gravemente herida en la cabeza por una bala durante un ataque armado ocurrido en enero de 2011 en Tucson, en el que murieron seis personas, incluida una menor de nueve años.

“Si el hombre que intentó asesinar a mi esposa hubiera sido sometido a la verificación (universal de antecedentes), no la hubiera pasado”, recordó Kelly en alusión al atacante de Giffords, quien ha sido certificado como un desequilibrado mental.

La propuesta para establecer un sistema de verificación universal está incluida en la iniciativa de ley presentada la semana pasada por la senadora demócrata Dianne Feinstein.

De igual modo, propone restablecer la prohibición de Armas de Asalto que expiró en 2004 y prohibir la manufactura de cargadores de armas con una capacidad superior a 10 balas.

Por su parte, el presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), Wayne LaPierre, dejó en claro la oposición de la más influyente agrupación de la industria de las armas a la imposición de más controles.

“Los propietarios de armas que cumplen con la ley no aceptarán culpa por actos de violentos y perturbados individuos, y tampoco creemos que el gobierno debe dictar lo que legalmente podemos tener y usar para proteger a nuestras familias.”

Lapierre insistió en que el uso responsable y seguro de las armas que la NRA practica no está relacionado con el acceso a las armas de los criminales o enfermos mentales.

“La NRA tiene más de 80 mil instructores certificados que enseñan a nuestros militares, policías y a cientos de miles de hombres y mujeres estadunidenses cómo utilizar de forma segura las armas de fuego”, explicó Lapierre.

En relación a la masacre ocurrida en Newtown, el vicepresidente de la NRA subrayó que su asociación está comprometida para trabajar en evitar que algo así se repita.

Para ello, Lapierre solicitó al subsecretario de Seguridad Interna, Asa Hutchinson, que busque a “todos los expertos disponibles para desarrollar un modelo de programa escudo para las escuelas que pueda ser adaptado individualmente para hacer de los centros educativos los lugares más seguros posibles.

“Es el momento de lanzar un cordón de seguridad inmediato en torno a nuestros hijos. Alrededor de un tercio de nuestras escuelas se han preparado ya para su seguridad y ese número está creciendo”.

AGENCIAS