28 de julio de 2013 / 05:13 p.m.

 Madrid • La ministra española de Fomento, Ana Pastor, afirmó que no han existido, “en ningún momento”, recortes que afecten a las medidas de seguridad que se aplican en el sistema ferroviario del país y que éstas cumplen con el ordenamiento jurídico preceptivo. Además, se confirmó que el conductor del tren fue dado de alta del hospital y ya se encuentra en la comisaría para que la tarde de hoy sea presentado ante el juez del caso, que le tomará declaración.

En rueda de prensa, sin citar expresamente al maquinista del tren que descarriló en Santiago de Compostela (norte) el miércoles y que permanece detenido por un supuesto delito de homicidio por imprudencia, la responsable de Fomento apuntó que “quien opera el ferrocarril” es quien tiene que cumplir dichas normas.

Y es que ayer, citando a miembros de la investigación, varios medios de comunicación aseguraron que el conductor José Francisco Garzón Amo iba hablando por teléfono en el momento del accidente. El último reporte indica que hay 78 muertos, todos identificados. En cuanto a los heridos, la cifra es de 71, 28 de ellos en estado crítico, al menos tres de éstos son niños.

Garzón subió al tren Alvia en Orense, justo en el punto en el que el convoy iniciaba el recorrido catalogado de alta velocidad. Su cometido era llevar el tren hasta la estación de Ferrol, destino final y que tuvo como inicio del viaje Madrid.

Personal de la empresa ferroviaria aseguró que el conductor conocía perfectamente el camino. Garzón llevaba transitando esta línea desde la fecha en que se inauguró, el 11 de diciembre de 2011. Incluso tiene una trayectoria profesional de 30 años relacionada con la industria ferroviaria.

De esta hipótesis se le preguntó al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien evitó responder alegando que “la investigación está abierta y bajo la autoridad judicial”.

El funcionario confirmó que Garzón recibió el alta médica y que la policía detuvo al maquinista porque “hay indicios racionales como para pensar que pueda tener una eventual responsabilidad” en relación con lo ocurrido, aunque son el juez y las investigaciones los que deben “determinarla”.

El conductor del tren reconoció, poco después de producirse el siniestro, que iba a una velocidad de 190 kilómetros por hora, cuando la velocidad límite en ese tramo era de 80 kilómetros por hora.

Por lo pronto, y tras negarse a declarar el viernes, el ministro del Interior confirmó que la tarde de hoy el conductor tendrá que declarar ante el juez, una vez que concluyeron las 72 horas preceptivas desde que fue formalmente detenido en el propio hospital.

En defensa del maquinista

El Sindicato de Maquinistas (Semaf) consideró que fue “una sorpresa” la “rápida detención y rápida imputación” del conductor del tren, así lo manifestó el secretario general del Sindicato de Maquinistas, Jesús García Fraile, que remarcó que aún no se sabe “qué ha podido ocurrir”.

Además, recordó que “no se ha abierto” la caja negra del tren siniestrado y sostuvo que se ha actuado de manera “incorrecta” con el maquinista, ya que no se debe descartar “nada”, porque pudo ocurrir, según él, “un problema de infraestructuras” u otro.

En tanto, amigos y vecinos de José Garzón defienden a un “excelente profesional”.

“Es el único accidente que ha tenido, es un excelente profesional”, explica Antonio Rodríguez, quien entró junto con Garzón a trabajar en Renfe, la compañía ferroviaria española, en 1982.

Los medios españoles sacaron a la luz un mensaje de Garzón en las redes sociales en el que se jactaba de ir a 200 kilómetros con una foto del velocímetro del tren. 

 — JOSÉ ANTONIO LÓPEZ