29 de abril de 2013 / 06:09 p.m.

Irak fue hoy escenario de una nueva ola de atentados con cinco carros-bomba en zonas chiítas del centro y sur del país, con un saldo de al menos 29 muertos y casi 100 heridos, como parte de la violencia sectaria, informaron fuentes policiales iraquíes.

En el ataque más sangriento, 16 personas murieron y 42 resultaron heridas al estallar dos coches-bomba en un mercado popular de la localidad de la ciudad de Al Emara, 350 kilómetros al sur de Bagdad, reportó la policía, citada por la agencia de noticias Aswat al-Iraq.

En Al Diwaniya, 180 kilómetros al sur de la capital iraquí, otro carro-bomba explotó junto a un restaurante de comida rápida, dejando un saldo de cuatro muertos y unos 27 heridos.

Un cuarto coche cargado con explosivos estalló en la localidad de Al Mahmudiya, 30 kilómetros al sur de Bagdad, causando tres decesos y unos 15 lesionados.

En la ciudad santa de Kerbala, 110 kilómetros al sur de la capital iraquí, otras dos personas perdieron la vida y 10 fueron heridas en un ataque similar.

Poco antes, dos soldados fallecieron y otros dos resultaron heridos durante un ataque contra un puesto de control del ejército en la provincia de Salahedín, mientras otros dos militares murieron en un enfrentamiento con un grupo de extremistas en la norteña ciudad de Mosul.

Los atentados tienen lugar seis días después de la muerte de 26 personas durante un operativo que la policía y el Ejército realizaron en una plaza, donde suelen protestar los sunitas en la localidad de Al Hueiya, en la norteña provincia de Kirkuk.

Alrededor de 200 personas han perdido la vida en menos de una semana en atentados y enfrentamientos entre las fuerzas del orden y milicianos tribales sunitas en distintos puntos del país.

El primer ministro del gobierno autónomo kurdo con sede en Erbil, Nejirvan Barsani, viajó este lunes a Bagdad al frente de una delegación para tratar de bajar las tensiones.

Los kurdos, que forman parte del gobierno del primer ministro, el chiíita Nuri al-Maliki, están muy preocupados por la violencia entre sunitas y chiítas.

El sábado pasado, al-Maliki advirtió que la violencia confesional regresó a Irak y que lo hizo "no por mera casualidad, sino con planes estudiados".Irak vive últimamente una escalada de violencia sectaria originada por el conflicto entre sunitas y chiítas.

En la época del derrotado presidente Saddam Hussein fueron los sunitas quienes dominaron el gobierno iraquí, pero tras la invasión de Estados Unidos y la caída del régimen anterior, los chiítas pasaron a controlar varios cargos clave, incluido el de primer ministro.

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