13 de abril de 2013 / 05:14 p.m.

Caracas • Esto ha sido una guerra. La guerra de los comandos. Sí, comandos, porque aquí la política es bélica. Aquí las casas de campaña, como se les conoce en México, se llaman de otra manera: comandos. Los comandos de Nicolás Maduro, el aspirante chavista a la presidencia, y el comando de Henrique Capriles, el líder opositor de derecha que compite de nuevo en comicios presidenciales de Venezuela (en octubre perdió con Hugo Chávez). Comandos. Semántica militar.

Y es que aquí, para ganar la elección del próximo domingo, se vale todo. Es una guerra política. Y para ir a la guerra, se necesita dinero. Mucho dinero. Y eso, el dinero, se usó todo, absolutamente todo el dinero posible, en esta guerra que se da, sobre todo, en los medios de comunicación. En propaganda. Poder contra poder: el poder del Estado y sus medios contra el poder de los más ricos, como aquellos ganaderos y productores agrícolas a los que la revolución les expropió cuatro millones de hectáreas (y ahora hay problemas de abasto de alimentos, sobre todo fuera de Caracas). El poder del dinero petrolero del Estado contra las riquezas de todos los adinerados del país que apoyan a Capriles a través de inmensos recursos en redes sociales y prensa escrita, y claro, en los canales privados de televisión…

Todo el poder del Estado bolivariano, del Estado chavista, ha sido usado durante la guerra presidencial. Un listado, una pequeña muestra de la última semana, de hechos anunciados y repetidos una y otra vez en los medios oficialistas...

Comando del miedo. Sabotajes, rambos y mercenarios…

Lunes 8 de abril. El gobierno alerta a la población sobre la presencia de “mercenarios salvadoreños” en territorio venezolano, rambos que pretenderían llevar a cabo “hechos desestabilizadores, ya que se planean operaciones de guerra psicológica y de provocación de violencia”. Atentados y homicidios financiados, también, por el crimen organizado unido a la “extrema derecha”. Por tanto, Venezuela decide cerrar sus fronteras. ¿Se imagina usted que México cerrara sus fronteras con Estados Unidos y Guatemala por las elecciones?

Por si no bastara, el gobierno culpa a la derecha de tener un plan para generar violencia postelectoral. Y para documentarlo, exhibe unos correos electrónicos de un ex jefe de campaña de Capriles, Armando Briquet, que… no dicen nada, más allá de un lenguaje de película bélica de quinta: “Recibido, pero necesitamos todo lo expuesto en Washington para revisión de comando (…) si el camino que se decidiera fuera el desconocimiento de los resultados”…

Martes 9 de abril. El gobierno informa que 17 personas fueron detenidas “in fraganti” realizando actos de sabotaje al sistema eléctrico venezolano. Entre los detenidos había trabajadores de la Corporación Eléctrica Nacional e incluso dos militares, miembros de la brigada de paracaidistas de Maracay, estado de Aragua (oeste de Caracas). El gobierno apunta a la derecha y su candidato, por la larga tradición de golpes de Estado que protagonizaron en el siglo pasado, e incluso recientemente, hace doce años, durante una asonada fallida contra el propio Chávez.

La violencia, ese lastre…

Lunes 8 de abril. Tanto entre los chavistas como entre los opositores la inseguridad y la violencia son un tema diario, una queja constante. Lo ven como el principal problema. Maduro redactó un texto que apareció ayer en el diario inglés The Guardian y señala que sí, que ese tema ocupa el primer lugar de su agenda. La inseguridad representa la posibilidad de un voto que huye. Por eso el gobierno habla y habla de seguridad e informa que este año ha “inutilizado” más de cinco mil ochocientas armas de fuego para “evitar que regresen a las calles y se usen en la comisión de delitos”.

Fueron incautadas en las barriadas y hasta en las cárceles. Se han destruido 300 mil armas desde 2003, indica. Y más: anuncia la adquisición de 24 unidades móviles para que recorran el país que está inmerso en un plan nacional de desarme. En sintonía, la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, discute estos días la Ley para el Control de Armas, Municiones y Desarme.

La economía. Ahí les va el dinero, en cash. Y la casa, y la tele y el agua y el vocho y el changarro…

Lunes 8 de abril. Se informa que la empresa estatal Petrocasa (dinero del petróleo para construir casas), en funcionamiento desde 2007, incrementará su producción de viviendas. Gran tema urbano, ya que millones de venezolanos viven en barriadas con severo atraso social, hogares a la vista en los cerros circundantes de Caracas, en zonas que recuerdan las favelas brasileñas, o las cartolandias mexicanas, los cinturones de miseria urbana de México. Casas para todos.

Mismo día, última semana de campaña. El gobierno anuncia que a partir de mayo entrará en funciones lo que se llamará Sistema Automatizado de Distribución de Vehículos. El objetivo: que a través de la banca pública se garantice la comercialización de vehículos sin especulación. Los interesados, se explica, que vayan a internet, que soliciten el coche que les interese y se les da el financiamiento a “precios justos”.

Mismo día. Señales de tele. Circo para el respetable más pobre. Se informa que el domingo mil 827 familias de los municipios San Cristóbal y Cárdenas, del andino estado de Táchira, recibieron… decodificadores de la Televisión Abierta Digital, con los que podrán “disfrutar de canales interactivos, diversos, gratuitos y de calidad. La TDA llega al pueblo, gracias a que contamos con el satélite Simón Bolívar, gracias al comandante Hugo Chávez y su legado”. Y este viernes, cómo no, Maduro inauguró por la noche una nueva señal televisiva del Estado.

Martes 9 de abril. Maduro anuncia aumento salarial para 2013 de entre 38 y 45 por ciento. Es decir, que el salario que se usa como referente pasará de ser de 325 dólares a 448 dólares y acaso hasta de 471 dólares.

Los petrodólares del chavismo. Y las buenas noticias de sus comandos que, además de denunciar complots y arremeter contra sus opositores, las repiten una y otra vez por todos los medios que tienen. Y claro, la gente en Caracas las repite en coro.

Pero los ricos y sus comandos, ellos no se quedan cortos…

JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA M.