11 de septiembre de 2013 / 02:35 p.m.

 El demócrata Bill de Blasio y el republicano Joe Lhota ganaron hoy las elecciones primarias de sus respectivos partidos dentro de la carrera para suceder a Michael Bloomberg como próximo alcalde de Nueva York.

Considerado el candidato más a la izquierda entre los demócratas, De Blasio conseguía 40.2% de los votos, contra 26.1% del ex auditor financiero Bill Thompson y 15.5% de la actual presidenta del Consejo Municipal y favorita en un inicio, Christine Quinn, con el 97% de los sufragios escrutados.

Sin embargo, aún no está claro si De Blasio, que obtuvo el 40.2 % de los votos demócratas con el 97.4 % escrutado, será el candidato oficial del Partido Demócrata o tendrá que disputar una segunda vuelta el 1 de octubre con Bill Thompson (26.2 %).

El nivel requerido para ganar la candidatura es el 40 % de los votos, y dado el margen tan estrecho del ganador hace falta contabilizar todos los votos, incluyendo los emitidos por correo, en un proceso que podría concluir el próximo lunes, según indicó la Junta Electoral de la ciudad.

Nueva York es tradicionalmente demócrata, por lo que el ganador de las primarias de ese partido parte con ventaja para suceder a Bloomberg, que dejará su cargo el 31 de diciembre tras 12 años y dos reelecciones.

A pesar de que la ciudad es de mayoría demócrata, en los últimos 20 años ha tenido dos alcaldes republicanos, Rudolph Giuliani (1994-2001) y Bloomberg, quien se convirtió en independiente en 2007.

Lhota y el candidato demócrata se enfrentarán el 5 de noviembre al candidato independiente Adolfo Carrión. De Blasio, desde su actual puesto de defensor del pueblo de la ciudad, ha sabido capitalizar el movimiento de oposición a Bloomberg, basado en la creciente desigualdad económica y en las críticas a las tácticas policiales sobre las minorías.

Para ello, De Blasio ha parafraseado al escritor Charles Dickens con una campaña basada en una "historia de dos ciudades", aunque en este caso referido a las enormes y crecientes diferencias entre la minoría más rica de Nueva York y una mayoría que lucha por salir adelante.

Además, De Blasio ha logrado aglutinar de forma muy inteligente la oposición de gran parte del electorado demócrata (especialmente entre las minorías) a la discutida práctica policial de parar a personas sin motivo aparente y registrarlas (conocida en inglés como "stop and frisk", y que se ha cebado de forma desproporcionada en hispanos y afroamericanos).

La campaña de De Blasio ha jugado además con habilidad la carta racial, ya que está casado con una afroamericana y sus dos hijos son birraciales. Su hijo Dante incluso protagonizó un anuncio televisivo en el último mes, que ha sido el momento de despegue de la campaña.

El último tramo previo a las primarias se vio marcado por las duras críticas de Bloomberg contra De Blasio, a quien acusó de llevar adelante una campaña de "conflicto entre clases y racista". Entre las propuestas de De Blasio figura establecer un impuesto a los neoyorquinos que ganan más de 500 mil dólares anuales para financiar el jardín de infantes de todos los niños de la ciudad a partir de los cuatro años.

Thompson, quien ha sido fiscal de cuentas de la ciudad y presidente de la Junta de Educación, fue el candidato demócrata en 2009, cuando fue derrotado por Bloomberg, quien obtuvo el 50.7 % de los votos frente al 46.3 % de su rival demócrata.

La gran decepción de la noche fue para Christine Quinn (15.3 %), presidenta del Concejo Municipal y quien durante mucho tiempo fue la gran favorita para estas primarias demócratas, ya que encabezaba las encuestas hasta finales de julio.

Quinn aspiraba a ser la primera mujer que regía los destinos de la Gran Manzana y también la primera abiertamente homosexual, pero al final le perjudicó ser vista por los votantes demócratas de base como demasiado próxima a Bloomberg y sus políticas económicas y de seguridad.

En el lado republicano, Joe Lhota (ex vicealcalde con Rudy Giuliani y responsable hasta hace pocos meses de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) cumplió los pronósticos al lograr la candidatura de su partido. Lhota obtuvo el 52 % de los votos, frente al 41 % del empresario John Catsimatidis y el 7 % del editor George McDonald.

Otra votación interesante enfrentaba a dos candidatos demócratas a ser fiscal de cuentas de la ciudad, y en ella resultó vencedor Scott Stringer, hasta ahora presidente del barrio de Manhattan, quien derrotó a Eliot Spitzer, ex gobernador del estado de Nueva York que buscaba la resurrección política tras dimitir en 2008 después de admitir que había contratado los servicios de prostitutas.

EFE